Fallece José García, el zapatero de La Utrera

Este omañés, una de las personas más longevas de la provincia y cuyo taller era mucho más que un lugar donde arreglar zapatos, murió ayer a los 106 años

José García Álvarez, durante la entrevista de Diario de León en 2025.dl

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José García Álvarez, conocido por los vecinos de La Utrera como el zapatero del pueblo y considerado uno de los habitantes más longevos de la provincia, ha fallecido a los 106 años de edad en el día de ayer. Con su desaparición se cierra una vida que atravesó más de un siglo de historia y que estuvo marcada por el trabajo, el esfuerzo y una extraordinaria capacidad para conservar el optimismo incluso en los momentos más difíciles.

José García Álvarez alcanzó una gran popularidad después de que varios medios de comunicación recogieran su historia con motivo de su 106º cumpleaños. Su carácter cercano, su memoria privilegiada y su particular sentido del humor conquistaron a quienes tuvieron la oportunidad de conversar con él. En una de aquellas entrevistas dejó una frase que pronto se hizo conocida entre sus vecinos: «A mis 106 años, el cuerpo es más holgazán que la cabeza», una reflexión cargada de ironía que resumía perfectamente su manera de afrontar la vejez.

Nacido en una España muy distinta a la actual, José fue testigo directo de algunos de los acontecimientos más importantes del último siglo. Vivió la infancia en tiempos difíciles, conoció las privaciones de la posguerra y dedicó buena parte de su juventud al trabajo. Desde muy joven aprendió el oficio de zapatero, una profesión que ejerció durante décadas con dedicación y orgullo, convirtiéndose en una figura muy querida dentro de la comarca.

Durante años, su pequeño taller fue mucho más que un lugar donde reparar zapatos. Era un punto de encuentro para vecinos que acudían no solo a dejar un par de botas o unas alpargatas, sino también para conversar unos minutos con un hombre que siempre tenía una historia que contar. Allí compartía recuerdos, anécdotas y consejos mientras trabajaba cuidadosamente el cuero con las manos que le acompañaron durante toda una vida.

José nunca quiso atribuir su longevidad a una fórmula milagrosa. Cuando alguien le preguntaba por el secreto para vivir tantos años, respondía con naturalidad que no existía ninguna receta especial. Decía que había trabajado mucho, que había intentado preocuparse solo por aquello que podía solucionar y que el verdadero privilegio era llegar a esa edad rodeado del cariño de la familia.

Su historia representa también la de toda una generación. Una generación acostumbrada al sacrificio, al trabajo manual y a superar las dificultades con pocos recursos. Personas que levantaron sus hogares con esfuerzo y que fueron testigos de una transformación social, económica y tecnológica sin precedentes. José solía comentar con asombro cómo había pasado de ver carros tirados por animales a contemplar teléfonos inteligentes, internet y avances que nunca habría imaginado durante su infancia.

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Su legado permanecerá en la memoria de quienes compartieron con él una conversación, una sonrisa o una de las muchas historias que relataba.

EN UNA ENTREVISTA CON DIARIO DE LEÓN, JOSé DEJÓ UNA FRASE PARA EL RECUERDO: «A MIS 106 AÑOS, EL CUERPO ES MÁS HOLGAZAN QUE LA CABEZA»