José García, el zapatero de La Utrera: «A mis 106 años el cuerpo es más holgazán»
José García Álvarez cumple años este viernes y lo celebrará con toda la familia en un restaurante en León

José García Álvarez, en su casa de León.
José García Álvarez, el zapatero de La Utrera, cumple este viernes 106 años. Solo otras cinco personas en la provincia de León superan esa edad. La más longeva, Teresa Fernández Casado, cumplió en julio 112 años.
José vive en León con su hija Estrella, pero nació en La Utrera. «Me parece que es mentira, pero es verdad, los años no pasan en balde. Todos me llaman viejo, aunque yo siento que mi cuerpo es más holgazán que mi cabeza». La memoria de José «va y viene», como él mismo lo describe. Lo que sí está grabado a fuego en su memora son sus años de infancia y los que estuvo en el frente en la guerra civil española. «Pasé seis años en el Ejército. Durante la guerra no teníamos pan, no había harina para amasar». Algunas vivencias no se olvidan nunca, aunque ahora, por momentos, le cuesta reconocer a sus hijos y sus nietos. Su hija Estrella lo cuida en su casa las 24 horas, día y noche. «Ahora les doy guerra», dice sin abandonar la sonrisa y mirada chispeante. Sus ojos ya no ven como antes y hay que hablarle alto, pero sigue emocionándose todos los días al escuchar su música favorita, como Soy minero, de Antonio Molina, o ¡Viva León! de Roberto Rey. «No puedo evitar emocionarme porque me recuerda a lo que fui de joven». Además de la guerra y el hambre que pasó en el frente o sus años de zapatero, la memoria trae a José su trabajo como vendimiador. «Íbamos a Valdevimbre a vendimiar y bebíamos vino hasta bailar», recuerda con una sonrisa.
De salud está relativamente bien. Arrastra los achaques de una operación de colon a los 89 años, toma un diurético, Adiro y pastillas para el colesterol, y un protector estomacal. Nada más. Come de todo, aunque de un año a esta parte necesita que algunos alimentos pasen por la trituradora.
Acompañado por su hija, no perdona el paseo diario, haga frío o calor. Estrella apostilla: «Le encanta hablar con todo el mundo. Como la memoria le falla, si de algo no se acuerda se lo inventa, pero no deja de conversar».
Hasta hace dos años paseaba sin ayuda, pero una dolencia cardíaca le obliga ir en silla de ruedas. «Ya no puedo leer como hace unos meses porque me falla la vista, pero mi hija y yo comentamos las noticias todos los días y escucho música. Ahora estoy muy torpe, casi no ando».
Asegura que tiene ánimos para seguir cumpliendo más años. «Soy feliz, me siento querido y cuidado. Nadie tenemos la vida asegurada. ¿Si me gustaría cumplir más años? ¿por qué no? La vida te la dan gratis y quien no la aprovecha es porque es demasiado tonto».
Con mucho ánimo
Su pueblo natal, La Utrera, le organizó un homenaje el año pasado por convertirse en una de las personas más longevas de la provincia de León en la que, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) hay 413 personas mayores de cien años, la mayoría son mujeres, como Teresa Fernández o Isaura Martín-Granizo, con 109 años. Este sábado, una veintena de personas, familiares en su mayoría, se juntarán en León para celebrar su cumpleaños en un restaurante.
No hay secreto
«¿Cuál cree que es el secreto para llegar a los 106 años?» Y responde: «Cuando yo era joven había personas a las que se les llamaban sabios y les preguntaban lo mismo. Ninguno supo dar una respuesta a esa pregunta. No se puede saber por qué unos viven mucho y otros no. Es como lo que decía San Ignacio de Loyola, que es más fácil secar el mar con una concha que entender el misterio de la reencarnación. Pues lo mismo».
José tuvo cinco hijos y ha perdido a dos. Su mujer, Concesa Díez, murió con 73 años. Tuvo cinco hermanos y todavía le queda una, Flora, que en julio cumplió 101 años.
En su ánimo está el cumplir más años, pero a la vida no le pide mucho más. «Al mucho pedir, la virtud de no dar», dice. Y se despide con un deseo: «Deseo que Dios le de salud para que pueda volver el año que viene a mi casa a felicitarme por mis 107 cumpleaños».