PREMIO DE LA GREMIAL
Motorines es todo un paisano
El paisanaje de la Gremial, asociación lúdica leonesa creada por el polifacético Eduardo López Casado, cuenta con un nuevo galardonado de excepción: Motorines, el mítico colaborador de Diario de León en el suplemento de 'Motor'

Motorines, con Diario de León, donde se publica el suplemento 'Motor'.
«Estoy expectante, ¡compi!». Lo dice Motorines, esto es Javier Fernández Zardón, el irrepetible. Este lunes, en el restaurante Racimo de Oro, con Óscar Diez como anfitrión, y en esa Gremial Paisanaje que se sacó de las ganas de hacer a base de bonhomía y marionetas Eduardo López Casado, Motorines fue elegido Paisano del año. El artista de Villar de Mazarife preparará ya la correspondiente marioneta. Y va sumando López Casado adeptos en esta asamblea abierta en la que como le dijo al premiado, en llamada improvisada que tuvo respuesta, «elegimos muy bien pero el elegido es el que demuestra el acierto». Y lo corroboraban presentes Barreñada y Yuma, últimos premiados 2024 y 2025, dos más que imprescindibles, fundamentales del sentir León desde el compromiso y lo que es mejor: a su manera. Como García Zurdo, un grande del arte universal y leonés, o Alberto Muñiz Alique, qué decir de alguien que salva el mundo joven cada mañana, o Antonio Gamoneda, el poeta de la eternidad leonesa. En total hay más pero Motorines es un a toda velocidad por León en los últimos 50 años, más o menos y mucho más, siempre amable, de buen humor y una de las pocas personas capaces de llamar a una redacción a hora punta y conseguir arrancar varias sonrisas y saludos aunque sean de manera express. Para que Javier Fernández Zardón ganara hubo que poner de acuerdo a los socios y socias de la Gremial ante candidatos de máxima enjundia. Pero en este caso se impuso la fama y generosidad casi de manera transversal, de todo un buen paisano, de alguien que disfruta León día a día, presume de la ciudad y se implica en todos los frentes, como ocurre en uno de sus tiempos perfectos: la Semana Santa. A Motorines, se comentaba ayer, le miran hasta los turistas, algo que si ocurre tendrá su siempre hospitalaria respuesta. Iba a enumerar los lugares en los que es una institución pero como sería quedarse corto es mejor pensar en que cualquier mañana, esa pajarita habitual de Motorines volará (ahora temporalmente a menos velocidad...) por León en búsqueda de un buen café, una mejor conversación o un gran vermú a la hora de comer.
Aventuras de un personaje
Como escribía en este periódico hace ya once años Emilio Gancedo: «Lo mismo que si un personaje de Hergé emergiese de los soportales catedralicios y se dirigiese con paso animoso, tocado de sombrero y pajarita, a nuevas y apasionantes aventuras —tertulias paponiles, diatribas balompédicas, conducciones velocísimas—, calle Ancha abajo: así es la figura inconfundible de Javier Fernández Zardón, «Motorines» aquí y en la Indochina. Unos Hernández y Fernández fundidos en la misma persona...».
Nació Javier Fernández pero se convirtió en Motorines yse lo quedó para siempre. De hecho, cuenta que su madre le decía: «Por lo menos no te llames tú Motorines a tí mismo...». Y él encantado. En fecha, nació en 1952 en el sanatorio de don Carlos Aparicio. Hijo único, de Primo, un agente comercial colegiado y piloto de cazas que patrulló el Estrecho en los últimos años de la II Guerra Mundial, como se contaba en este periódico, y de la señora Peti, en su propio relato no fue de mucho estudiar pero sí de sentirse fascinado por los coches desde pequeño. Si entre sus aventuras cuenta pruebas de coches como Ferrari también es habitual verle con otras de sus pasiones: la fotografía, donde se convierte en testigo y protagonista de su tiempo.