En la N-120 no se chupan el dedo con el peaje de la León-Astorga
Los vecinos inician una campaña de pancartas reivindicativas para reforzar la estrategia de presión contra el Gobierno

Una pancarta en San Miguel del Camino contra el peaje de la León-Astorga AP-71.
El peaje de la León-Astorga (AP-71) no se salda sólo con el pitido que autoriza el paso de los vehículos por debajo de los arcos previo abono de la cantidad en la caseta de entrada. El precio se soporta sobre todo en los márgenes de la N-120 por los que discurre la Ruta Jacobea, donde se sucede el rosario de pueblos que, desde Valverde de la Virgen hasta el pie de San Justo de la Vega, San Miguel del Camino, Villadangos del Páramo, San Martín del Camino y Hospital de Órbigo mediante, sufren la presión insoportable del tráfico que les saluda a pocos metros de la salita.
No soportan más, como se han aprestado a gritar desde las pancartas colocadas al borde de la carretera, en las que le avisan al Gobierno de que, casi un cuarto de siglo después de que les colocaran el cepo, no se chupan el dedo. "2.000 camiones, 26.000 coches pasan cada día por mi ventana: un infierno", se explica en una pancarta.

Uno de los carteles colgados junto a la carretera.
La iniciativa exhibe para quien quiera verlo que «cada día es una prueba de fuego» para los que aguantan en estos pueblos, que se rebelan contra la costumbre de convivir con el tránsito incesante de los vehículos, desde el utilitario hasta el camión de cinco ejes, y la alerta de los frenazos que anuncian los accidentes, algunos de ellos con víctimas mortales. «No hay derecho. Es un suplicio. ¡Fuera peajes!", claman los vecinos en uno de los carteles que se aposta en la travesía de San Miguel del Camino.

Otra de las lonas contra el peaje.
La alerta se suma a los movimientos ciudadanos que se han sucedido en toda la traza, las iniciativas políticas como la última moción aprobada por el Ayuntamiento de Valverde de la Virgen y el empuje del Foro del Manzanal, convertido en ariete contra el empeño del Ejecutivo estatal en mantener el peaje frente a los intereses de León. "Estamos cansados de sufrir y aguantar. Nadie nos escucha. Los leoneses no somos nadie. No más peaje", apunta otro de los mensajes.

Los lemas cambian en cada pancarta.
Sus súplicas, a la espera de que la Junta cumpla por su parte con la bonificación prometida para los que tengan paso recurrente, se han respondido desde el Gobierno por ahora tan sólo con la conversión de este tramo de la N-120 en la carretera con más radares por kilómetro, sin que mengüe la peligrosidad, y el derroche de pintura para extender la línea continua en las travesías de las poblaciones. No soluciona nada, como repiten los vecinos. "Siempre, siempre, siempre a tope de camiones. Autopista soiempre vacía. Es un despropósito", se expone en una más de las lonas.