El solar maldito de León: 22 años de tierra y olvido
La propiedad del solar que custodia los Principia, sancta santorum del campamento de la Legio VI, pidieron hace tres años permiso a la Comisión de Patrimonio de la Junta para edificar. Aún siguen sin protección BIC

Imagen del solar de San Pelayo donde se encuentran los restos de los Principia
Han pasado más de 22 años desde que en el año 2004 una excavación rutinaria destapara el espacio desde el que Roma gestionó la conquista de todo el noroeste de Hispania y el ‘avituallamiento’ económico — a través del oro de Las Médulas— de las guerras que le llevaron a convertirse en la civilización que dominaría el mundo durante 22 siglos. Los Principia, el lugar que alberga el cuartel general romano y conserva restos del sacrarium o aedes, el sancta santorum del campamento donde se guardaban las insignias, emblemas, distintivos de la Legio VII y el dinero para mantener el campamento, parece sufrir una maldición que impide que nada se mueva para rescatarlo del olvido.
La maleza se ceba con una finca en la que el tiempo se detiene desde que en 2005 la Junta de Castilla y León descartara la solicitud que realizó entonces el Ayuntamiento de León para declarar los Principia Bien de Interés Cultural (BIC). «La solicitud no prosperó al no encontrarse entre las prioridades existentes en ese momento en materia de declaraciones BIC», indican hoy desde el Servicio Territorial de Cultura. Los vestigios se descubrieron durante las excavaciones en el solar de la antigua Casa Capitular que databa del siglo XIV y durante doce años enfrentaron en los tribunales al Ayuntamiento con los propietarios, ya fallecidos. El litigio evitó que la construcción de un edificio de viviendas destruyera o invisibilizara unos restos excepcionales en Europa. El Ayuntamiento intentó sin éxito permutar este solar a los propietarios e, incluso, el entonces alcalde Mario Amilivia les ofreció una compensación económica, que tampoco aceptaron. La última palabra la tuvo el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, que desestimó todas las pretensiones de los propietarios de la parcela para construir 35 viviendas y dos sótanos, lo que habría supuesto la destrucción integral de los restos romanos. La Junta mostró, desde el principio, su renuencia a musealizar el hallazgo. De hecho, en 2004 consentía prácticamente la demolición de los vestigios si quedaban «inmortalizados» fotográficamente. En ningún caso, exigía preservarlos, ya que la única instrucción que daba a la constructora era la de habilitar un espacio en el nuevo edificio en el que se pudieran exponer de forma permanente y con acceso público los resultados de la excavación arqueológica. El último intento edificar ha tenido lugar en 2023. El 1 de agosto, la Comisión de Patrimonio recibía una solicitud de la propiedad para acometer un nuevo proyecto de construcción de viviendas y determinaba que los restos debían ser conservados, consolidados y acondicionados para su exhibición para incorporarlos dentro del circuito de visitas públicas. Por ello, dictaron la necesidad de concretar con el ayuntamiento de León una propuesta arquitectónica que permitiera su análisis y autorización. Sin embargo, dos años después, nada ha cambiado. Los Principia estaban situados en el mismo centro del campamento y se caracterizaban por un gran tamaño y una arquitectura que denotaba poder y grandiosidad. Constaban de un patio porticado o rodeado de galerías, a modo de atrio, un espacio lateral en forma de cruz y una la zona trasera, la capilla del regimiento. El solar ocultaba lo que fue el templo del cuartel, el Aedes, donde también se hallaron vestigios anteriores, como una zanja de madera y un muro de cantos rodados, asociados a la Legio VI, así como restos del pórtico que lo rodeaba y estructuras de sillería de estancias anejas al templo. En la excavación se encontraron fragmentos con inscripciones, entre ellas una dedicada al emperador romano Antonino Pío. Los vestigios más antiguos encontrados en la excavación están asociados a la primera ocupación militar de la zona, la de la Legio VI Victrix, en torno al cambio de era. Son una serie de zanjas que podrían albergar una estructura de madera y que se sitúan en la zona occidental del solar. Después, con la llegada de la Legio VII a las tierras en las que se produce el interfluvio de los ríos Bernesga y Torío (hacia el 74 d. C.) con el fin de controlar las rutas de distribución del oro extraido de Las Médulas se levanta un nuevo campamento.