Los 153 tesoros leoneses rescatados por Simancas
Tallas, pinturas, esculturas, tejidos y códices. Los especialistas de Simancas han rescatado de la desaparición decenas de bienes de la provincia. El último ha sido el Tumbo Viejo de la Catedral de León

Imagen de la restauración de la talla Virgen con el niño de la Catedral.
Por el «quirófano» de Simancas han pasado 153 piezas de la provincia desde que abrió sus puertas en 1988, un «hospital» donde reciben tratamiento los tesoros leoneses maltrechos. En el taller no solo llevan a cabo restauraciones, sino que realizan estudios previos y análisis —como el que efectuó de la fachada principal de la Catedral—, proporcionan apoyo técnico y efectúan intervenciones especializadas.
El patrimonio artístico leonés ocupa un lugar destacado en la relación de obras tratadas en Simancas. Ya en 1988 llegaron desde Astorga tres esculturas conservadas en su Museo Diocesano Catedralicio: la Virgen de la Majestad, el Caballo de Santiago y Santiago a caballo. Las tres fueron registradas como tallas policromadas y salieron del centro en septiembre de aquel año.
En 1989 comenzó otra intervención de especial interés en la catedral de Astorga: la del retablo hispanoflamenco de San Miguel. Asociadas a ese conjunto aparecen varias pinturas sobre tabla que representan episodios de la Pasión de Cristo, entre ellas El prendimiento, Ecce Homo, El Nazareno o Camino del Calvario, El Descendimiento, El Sepulcro o Santo Entierro y La Piedad. También figuran representaciones de santos y una talla policromada de la Inmaculada. Las piezas salieron del centro en marzo de 1990.
El listado recoge, además, intervenciones en esculturas religiosas de diferentes localidades. Entre ellas se encuentran el Cristo crucificado de Velilla de Riello, el Cristo crucificado del monasterio de San Andrés de Vega de Espinareda y el Cristo de la Fortaleza o Cristo de las Maravillas, conservado en la basílica de Nuestra Señora de la Encina de Ponferrada.
El Tumbo Viejo
El último tesoro en ser restaurado ha sido el Tumbo Viejo de León, un cartulario que recopila copias de 1.015 documentos clave redactados entre los años 894 y 1171 y que recoge testamentos, privilegios reales y donaciones oficiales que servían para justificar las propiedades de tierras, rentas y derechos legítimos de la sede catedralicia. Los especialistas de Simancas lo sometiron a una minuciosa restauración de 14 meses que logró estabilizar sus folios e injertar pergamino en las zonas dañadas para asegurar su conservación de cara al futuron.
Pero, además, la labor de este centro de recuperación del patrimonio ha rescatado joyas que se habrían perdido a no ser por las técnicas y las manos de los «cirujanos» de Simancas.
Entre los casos más destacados se encuentran las tallas góticas que aparecieron «emparedadas» en la iglesia de Vallecillo, el ajuar funerario de la infanta Doña María que ahora luce en la sala de las telas del nuevo Museo de San Isidoro, los espejos venecianos donados por Felipe V e Isabel de Farnesio a la Basílica de la Encina, La Flagelación que procesiona la cofradía del Dulce Nombre o el valioso Libro de las Estampas de la Catedral de León. Este hospital del arte cuenta con cuatro departamentos especializados, que intervienen en obras de pintura y escultura, textiles, documentos gráficos, así como materiales inorgánicos y arqueológicos.
Dispone de laboratorios de química y física aplicada, encargados de realizar trabajos de investigación y estudios previos a las intervenciones. Los expertos de Simancas analizaron en 1999 el estado de las esculturas de piedra de la Catedral; y también bajo su supervisión se llevaron a cabo las restauraciones del altar de San Babilés del templo gótico y del altar mayor de San Isidoro. Siete restauradores, un químico y un carpintero pusieron a punto hace veinte años el retablo de la colegiata.
El ajuar funerario de la infanta Doña María, uno de los conjuntos textiles más importantes de toda España, fue recuperado en 1999, y en 2017 el Centro de Restauración de Simancas salvaba el cartón de la vidriera El árbol de Jesé, una de las más emblemáticas de la Catedral, situada en el ventanal central de la capilla mayor. Y es que en la magna rehabilitación llevada a cabo en el templo gótico a finales del siglo XIX, el taller del arquitecto Juan Bautista Lázaro, en el que trabajó el maestro vidriero Guillermo Alonso, realizó cartones de buena parte de las vidrieras históricas de la Catedral. Se trata de un tesoro excepcional y desconocido. Cartones que permiten «reconstruir» —llegado el caso— cualquier vitral. El Cabildo destacó entonce su intención de restaurar uno a uno los cartones, que se preservan enrollados. Unos «calcos» que son, además, un caso único y una fuente documental excepcional, con datos sobre los sistemas de corte, la edad de los plomos o las tonalidades de los vitrales.
Maestro de Astorga
Al Museo de León llegó en el año 2013 una tabla del maestro de Astorga que la Junta de Castilla y León adquirió en una subasta por el derecho de tanteo. La escena iluminaba a Santa Bárbara y Santa Lucía sentadas. En su restauración colaboró un equipo de diez personas, entre laboratorio, restauración, tratamiento de la madera o fotografía, que descubrió el estudio subyacente realizado por el artista —descubierto bajo la pintura— y que tiene algunas diferencias con el que finalmente acometió.
También restaurados desde Simancas llegaron a Pallarés las tablas San Antonio de Padua, La caída de los ángeles rebeldes y El banquete. Estas dos últimas obras salieron del centro en julio de 2016.
Asimismo, en el centro de restauración se rescataron los retratos de Alejandro Obispo, denominado Pedro Fernández; Benedicto Arias Montano y distintos personajes históricos, entre ellos García Ramírez, Antonio Morales y Molina, Gómez de Carvajal, Diego Ibáñez de la Madrid, Tomás Cossio Rubín de Celis, Lucas Durán, Nicolás Carrizo de Valdés y Francisco Esteban del Vado.
La actividad del centro no se limita a pinturas, esculturas y documentos. La relación incluye objetos que, por sus materiales y características, requieren estudios específicos. En 2005 se registró la intervención sobre la arqueta de Alfonso III o de San Genadio, procedente del Museo Diocesano Catedralicio de Astorga. Un año después, la catedral de León envió el tríptico de la Madonna y la Virgen del Oratorio, mientras que desde Villahibiera llegó una cruz procesional conservada en la iglesia parroquial de San Tirso. También figura la cota de malla procedente de la excavación de la iglesia de San Salvador de Toral de Merayo, conservada en el Museo de León, cuya salida del centro se produjo en julio de 2009.
La última pieza recibida por Simancas salía desde el Museo de León a Valladolid el pasado mes de julio. Se trata de una espada y un pugio que se encuentran en el centro de restauración con el objetivo de determinar su edad a través de su estudio con de rayos X.