Diario de León

León se arma para la guerra de los celtíberos

La muestra «Alas para la guerra. Aratis y la Celtiberia» prepara su llegada al Museo de León tras su paso por el Museo Arqueológico Nacional

Imágenes de algunas de las piezas que se exhibirán en la muestra del Museo de León.

Imágenes de algunas de las piezas que se exhibirán en la muestra del Museo de León.MAn

Cristina Fanjul
León

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El Ministerio de Cultura ha adjudicado por 54.564 euros los trabajos de producción, montaje y desmontaje de la exposición, según el anuncio publicado en el Boletín Oficial del Estado el 21 de octubre. La muestra recupera la historia de los guerreros celtibéricos a través de sus armas, sus cascos y uno de los episodios más significativos del expolio arqueológico reciente en España. Comisariada por Susana De Luis Mariño, Francisco Romeo Marugán y Luis Fatás Fernández, la muestra reúne, por primera vez, todas las tipologías de cascos celtibéricos conocidos y su panoplia asociada, no sin antes proporcionar una mirada global a su cultura a través del componente guerrero y en el que tiene cabida el enfoque de género. Además, reflexiona sobre la importancia de las labores de recuperación y puesta en valor de una serie piezas celtibéricas, entre los que destacan siete cascos hispanocalcídicos. Las colecciones expuestas proceden fundamentalmente del Museo Arqueológico Nacional y del Museo de Zaragoza, además de contar con algunos préstamos del Museo Numantino y del Museo de Teruel, aportando así piezas procedentes de toda el área celtibérica.

La guerra en la Edad del Hierro fue una forma más de la cultura y, sobre todo, algo más que violencia. La artesanía, el comercio, los códigos estéticos o el contacto con otras culturas se vieron condicionados e influenciados por ella. El componente guerrero afectó, pues, a todos los aspectos de la vida de las gentes de la Celtiberia, ámbito en el que «las alas» representan, en esta muestra expositiva, su valor simbólico. Alas que decoraron los cascos; alas de buitres que trasportaron al más allá a los guerreros caídos en la batalla; alas de las aves presentes en su entorno cotidiano que también poblaron su paisaje mítico. La historia comienza en Aratis, una antigua ciudad celtibérica situada en el actual término municipal de Aranda de Moncayo, en Zaragoza. El yacimiento del Cerro de Castejón conserva las huellas de un asentamiento cuyo conocimiento arqueológico quedó profundamente condicionado por el saqueo de sus materiales. Aratis destacó por su relación con la metalurgia. Los restos de escorias de fundición encontrados en el yacimiento apuntan a una actividad vinculada al trabajo del hierro y del bronce, dentro de una organización territorial que aprovechaba los recursos del entorno.

La ciudad también ha pasado a ocupar un lugar destacado en la investigación por sus extraordinarios cascos celtibéricos. A finales del siglo XX, diversas piezas procedentes del yacimiento fueron extraídas ilegalmente y terminaron en colecciones privadas y museos extranjeros.

El expolio destruyó algo más que objetos valiosos: al retirar las piezas de su contexto arqueológico, se perdió información sobre su posición, su relación con otros materiales y las prácticas funerarias o sociales a las que pudieron estar vinculadas.

La investigación policial y judicial permitió recuperar parte de ese patrimonio. En 2018 se produjeron condenas relacionadas con el expolio, y posteriormente varios cascos regresaron a España. El elemento más reconocible de la exposición son los cascos hispanocalcídicos, piezas de gran singularidad dentro del armamento de la península ibérica. Su interés no reside únicamente en su función defensiva, sino también en su elaboración, su decoración y el significado social que pudieron adquirir.

El título, Alas para la guerra, juega precisamente con esa dimensión simbólica. Las alas representadas en los cascos remiten a un lenguaje visual que distinguía determinados objetos y a sus posibles asociaciones con el prestigio y la identidad guerrera. La exposición también propone una lectura más amplia de las aves en el imaginario antiguo, desde los buitres vinculados al destino de los guerreros muertos hasta la presencia de las aves en el paisaje cotidiano y mítico. La muestra original reunió casi doscientas piezas y presentó conjuntamente las tipologías de cascos celtibéricos conocidas y su armamento asociado. Los materiales proceden del Museo Arqueológico Nacional y del Museo de Zaragoza, con préstamos del Museo Numantino y del Museo de Teruel. Esta combinación permite estudiar la guerra no como un fenómeno aislado, sino como parte de la organización política y social, de la artesanía y de los intercambios culturales de las comunidades de la Edad del Hierro.

Saqueo de piezas

La exposición tiene otra dimensión fundamental: la recuperación de los bienes culturales saqueados. Entre las piezas más destacadas de la historia de Aratis figuran siete cascos hispanocalcídicos que fueron recuperados tras permanecer en el extranjero. Las actuaciones de las autoridades españolas y aragonesas, con la colaboración de instituciones internacionales, permitieron su regreso y depósito en el Museo de Zaragoza. Las investigaciones sobre el caso pusieron de manifiesto la existencia de un mercado internacional de antigüedades alimentado por objetos extraídos ilegalmente. La circulación de esas piezas podía conferirles valor comercial, pero al mismo tiempo las separaba del lugar y de las circunstancias que les daban significado histórico.

Uno de los aspectos más interesantes de Alas para la guerra es que evita reducir la cultura celtibérica a una sucesión de combates. El armamento ofrece información sobre las técnicas metalúrgicas, la especialización artesanal, las redes de intercambio y las diferencias sociales. También permite plantear preguntas sobre quiénes combatían, qué posición ocupaban los guerreros y qué valores compartían las comunidades que fabricaban y utilizaban estos objetos. La exposición incorpora, además, una perspectiva de género, con la intención de ampliar la mirada sobre la sociedad celtibérica y evitar que su historia quede limitada a una imagen exclusivamente masculina y militar. Es la tesis de Raquel Liceras-Garrido, que centra su atención sobre el rol de las mujeres en las sociedades celtibéricas y las razones por las que durante mucho tiempo la arqueología ha descuidado su figura. La autora considera oportuno cuestionar dos pilares sobre los que se asienta la arqueología celtibérica: el primero es la atribución de un valor positivo o negativo a determinadas actividades, y el segundo, los artefactos como marcadores de género.

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