Diario de León

Rogelio Blanco: «León ha sido vaciado y vacilado"

El filósofo Rogelio Blanco.

El filósofo Rogelio Blanco.JESÚS F. SALVADORES

Cristina Fanjul
León

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Advierte Rogelio Blanco, que hoy presenta a las 19.30 horas en la Casona de San Feliz su ensayo León Tierra de Libertades. Otra historia de León y su Viejo Reino, que la libertad es muy frágil y subraya que de manera sistemática está rodeada de enemigos que pueden destruirla. Por esa razón, recomienda a los jóvenes no perder la memoria y «traspasar el dintel dramático de una historia cargada de sangre».

En esta obra, el pensador defiende el Reino de León y sus concejos tradicionales como pioneros del parlamentarismo y lo explica en el desarrollo diferente que el feudalismo tuvo en el Noroeste, menos férreo y más proclive a tener en cuenta al pueblo. «En las tierras leonesas, desde los astures, se celebran asambleas, un modelo de participación ciudadana sostenido durante el período romano y godo mediante los concilium vecinorum o conventus publicus vecinorum, concejos». Añade que este modelo de participación y gestión de las aldeas se defiende durante las repoblaciones altomedievales gracias a las cartas puebla y los fueros. Asimismo, explica cómo la participación en la gestión de lo público permite alcanzar, en 1118, tras asambleas y concejos (propios de los humillores), curias y concilios (propios de potentores o magnates), la convocatoria por parte de Alfonso IX de las primeras cortes parlamentarias conocidas de la historia más la elaboración y difusión de los Decreta o texto constitucional. «Esto es así porque lo aprueban todos los poderes: rey, magnates (nobles y eclesiásticos) y ciudadanos elegidos y representativos de las ciudades. Rogelio Blanco sabe de lo que habla. Él fue el artífice de que la Unesco proclame que León es la Cuna del Parlamentarismo, y no las Cortes inglesas de Juan sin Tierra.

Sale al paso de la crítica de algunos historiadores que defienden que Alfonso aceptó a la presencia de los ciudadanos debido a la mala situación social y económica del Reino así como a su minoría de edad. «Era un adolescente acuciado por intereses dinásticos, ciertamente. Mas la trayectoria respecto a las Cortes durante su largo reinado demuestran su intención de contar con los ciudadanos, pues realizó varias convocatorias con la presencia de los civibus electi u homines boni de las ciudades a fin de contrarrestar el poder de los magnates». Para el escritor, esta voluntad cívica se demuestra en la abundancia de fueros concedidos a las poblaciones, así como en los contenidos emanados de los Decreta resultantes. «Es un rey con ley y en el Reino de León se cumple el mandato de san Isidoro: rex eris si recte facias si non facias non eris y otro repetido en los textos de la época: quod omnes tangit debet ad omnibus approbari (Lo que a todos atañe, debe ser aprobado por todos)», recuerda.

Para el que fuera director general del Libro, el modelo concejil es ejemplarizante en un momento en el que, a su juicio, asistimos al renacimiento y avance de modelos personalistas y antidemocráticos. Destaca la necesidad de luchar por la democracia y subraya que es el lugar en la que toda persona puede decir su propia palabra y ejecutar su biografía. «Incluso, se pueda pisar la raya y no perder la vida», dice. Critica la deriva de los partidos políticos, a los que acusa de defender la democracia directa y participativa pero no de practicarla. «El militante que pisa la raya, desaparece de la foto. Debieran tomar ejemplo de las gentes humildes de las aldeas de cómo dialogaban, pactaban o votaban en pro del bien común. Existe un leonesismo al caso: ñañara. Ñañara es la persona que habla mucho, dice poco y hace menos», ironiza.

Gestión vecinal

El autor señala en la obra la importancia de la gestión de montes, prados y agua y de cómo la propiedad comunal protegió la autonomía de los pueblos frente al vasallaje feudal y el poder señorial. «En la Edad Media en el reino asturleonés se practica la presura. Los villanos tomaban posesión de la tierra inculta y una vez labrada se les consideraba tenedores o propietarios. Los reyes favorecían esta práctica como modo de repoblación», explica. Detalla asimismo que la práctica fue avanzando hacia el Sur para crear pequeños núcleos de población. «Al tiempo, los reyes leoneses les otorgaban cartas de repoblación y fueros. Entre los vaivenes propios de cada momento y el ataque de los potentiores fueron consolidando un modo propio de ser», afirma.

El filósofo ejemplifica esta autonomía en la potestad de pleitear que los humildes tenían en el Reino leonés contra los magnates mobiliarios y eclesiásticos, una osadía que en otros reinos se pagaba con la muerte. «Por otra parte, tanto los fueros de 1017 y 1020 más los Decretad de 1188 garantizan legalmente numerosos derechos de los ciudadanos frente a los poderosos», constata para afirmar que lo que sucedió en las tierras leonesas fue una anomalía en el contexto europeo de la época.

Despoblación

Todo ello, sin embargo, no ha podido impedir el envejecimiento y despoblación de las aldeas leonesas. «La situación es muy crítica y los poderes públicos no parece que se alerten por esta circunstancia. Se deslocalizan empresas y entidades, se niegan inversiones, etc. La provincia de León ha perdido casi 200.000 habitantes en 40 años. Se advierte y es denunciable un vaciamiento intencionado. León está vacío de empresas relevantes y de gentes y de modo natural adviene el vaciamiento y la emigración; vacío, vaciado y vacilado. Vacilado porque tras las diversas denuncias de cuanto ocurre se ignoran a los contenidos de estas y nos atienden las alertas manifestadas. León, de acuerdo con los datos disponibles y prolijos, pertenece a un ente autonómico birregional definitivamente fracasado. Nada justifica este maltrato. Los datos son alarmantes y contundentes. Si los recursos comunales dieron vida a las poblaciones durante siglos, del mismo modo puede suceder hoy», asegura. Lamenta que la agricultura y la ganadería leonesas se hallan en mínimos. y que, a pesar de la materia prima que generan los campos y sus bosques, la transformación de esta materia y los servicios consecuentes están deslocalizadas. «En el territorio leonés escasean empresas potentes de trasformación de productos agropecuarios o madereros, por ejemplo. El resultado: casi un jubilado por cotizante. Tres de cada cuatro jóvenes egresados emigran. Consecuente doble pérdida: jóvenes y preparados. Esta dinámica urge modificarla», reivindica.

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