Diario de León

Obras de Picasso, Arroyo o Úrculo recuerdan las movilizaciones de 1962

Arte sobre la huelga en Villablino

El edificio de Sierra Pambley de Villablino, acoge desde hoy hasta el día 16 de febrero una exposición, «Hay una luz en Asturias», relacionada con las huelgas de los mineros

Un centenar de obras de 19 artistas forman la exposición que se inaugura hoy en Villablino

Un centenar de obras de 19 artistas forman la exposición que se inaugura hoy en Villablino

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Jose Luis Vega Corresponsal de VILLABLINO.
León

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La exposición está formada por un centenar de obras de 19 artistas, se inaugura hoy a las 18:00 horas y está organizada por la Fundación Juan Muñiz Zapico, en colaboración con el Instituto Leonés de Cultura y el Ayuntamiento de Villablino, que han elegido la capital de Laciana para instalar esta interesantísima colección artística, elaborada como homenaje a los protagonistas de unas movilizaciones cuyo eco también se dejó sentir entonces en las explotaciones mineras de este valle. En total se exponen un centenar de obras de pintura, escultura, obra gráfica, y tapices, además de 16 ilustraciones y documentos escritos, relacionados con este histórico conflicto laboral que logró convulsionar a todo el país, y sirvió de motor creativo para artistas e intelectuales de la época. La colección se ha tenido que dividir en 6 salas del edificio que pretende servir como futuro Museo Etnográfico de Laciana, y en ella se pueden contemplar creaciones artísticas relacionadas con esta huelga de los siguientes artistas: Françoise Aldave, Eduardo Arroyo, Manuel Calvo, Joaquín Rubio Camín, María Francisca Dapena, Luis Garrido, Jaime Herrero, Agustín Ibarrola, Arturo Martínez, José Ortega, Julián Pacheco, Pascual Palacios Tardez, Orlando Pelayo, Pablo Picasso, Fernando Redruello, Javier del Río, Eduardo Urculo, Andrés Vázquez de Sola y Ricardo Zamorano. El lacianiego Eduardo Arroyo contribuye a enriquecer esta muestra con 16 obras pictóricas, - dibujos, serigrafías y litografías-, relacionadas con estas movilizaciones, y que fueron creadas desde su exilio voluntario en París, cuando su compromiso antifascista, fue mas evidente. Además de imágenes de los líderes mineros, de sus mujeres con el pelo cortado al cero, o de los agentes mas represivos, figuran algunos retratos de Franco o Hitler, vistos desde su particular perspectiva, utilizando su mirada mas ácida y corrosiva para inmortalizarles. Tambien hay un hueco en esta muestra para el universal Pablo Picasso, con una impresión fotomecánica sobre la «Conmemoración de la revuelta minera en Asturias-1963». El compromiso de Eduardo Urculo está presente con un linograbado y 14 dibujos, algunos incluyendo poemas de Jesús López Pacheco. Aunque la obra pictórica acapara la mayor parte de la exposición, se incluyen esculturas de Joaquín Rubio y Andrés Vázquez, además de algún tapiz de François Aldave. La intención de esta colección es recopilar las obras que rindieron tributo y sirvieron de homenaje a las huelgas y movilizaciones acaecidas en Asturias durante 1962, que se denominó la «huelga del silencio», y en la que participaron mas de 60 mil trabajadores durante dos meses, logrando convulsionar a todo el país, además de constituirse en un potente motor emotivo y creativo para artistas e intelectuales. La huelga se originó en el grupo Nicolasa de Fábrica de Mieres, el día 5 de abril de 1962, como consecuencia de la sanción impuesta a 25 picadores por haber disminuido su ritmo de trabajo en protesta por la reorganización de los turnos de trabajo, culminando el malestar laboral existente en la empresa. El conflicto se trasladó a otras empresas mineras utilizando diferentes técnicas para evitar que la fuerza pública pudiera justificar una intervención. Los principales instrumentos fueron las octavillas informativas, y los granos de maíz que se echaban a los que no participaban en el conflicto. En pocos días, las movilizaciones se extendieron por las explotaciones mineras de la cuenca asturiana, superaron la frontera asturiana para llegar hasta las minas de Villablino, propagándose incluso a otras industrias en Gijón, y se sumaron incluso los universitarios. Entre el 4 y el 7 de junio, los mineros volvieron al tajo con un acuerdo económico, y tras haber ingresado en prisión 356 trabajadores. El desenlace no gustó ni a los trabajadores, ni a los empresarios. El 15 de agosto, los mineros de Fábrica de Mieres vuelven a resucitar el conflicto para reivindicar mas jornadas de descanso. En este caso la huelga tiene mas dificultades para extenderse. La situación se normalizó el día 6 de septiembre, con un saldo de 126 confinados y 151 despedidos.

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