Tres libros repasan la vida y la obra del viajero y escritor que mejor desenmarañó el «Laberinto español»
Gerald Brenan en 2.000 páginas
Llegó a Granada con dos mil libros, veintipocos años, mucha curiosidad y poco dinero. En Andalucía vivió 45 años. Allí amó, escribió y acab

Gerald Brenan, en una fotografía de archivo tomada en 1985
Ahora que el cine coloca en primer plano la vida de este peregrino, aventurero y sagaz escritor que se apostó en los veinte Al Sur de Granada, se editan tres libros que permiten recorrer en dos mil páginas la azarosa vida y la obra de este singular británico que se propuso desentrañar El Laberinto Español. Península edita bajo el titulo de Autobiografía las ochocientas páginas que suman las dos obras autobiográficas fundamentales de Brenan, escritas a su regreso a España tras la guerra civil. Son Una vida propia que recrea sus años de infancia juventud y su huida de la opresiva sociedad británica, y Memoria personal (1920-1975) que recorre los años cruciales de la estancia española de Brenan. En el mismo sello aparece La faz de España otro recorrido en trescientas páginas por diversos parajes de nuestro país a su regreso en 1949, tras su precipitada huida en la guerra civil forzada por su manifiesta simpatía hacia el bando republicano. Un periodo que Brenan pasó el Aldbourne y que Brenan vivió como un exilio. Pero el plato fuerte de esta tripleta de títulos es Gerald Brenan. El castillo Interior (El Aleph), la monumental biografía de casi un millar de páginas que firma su compatriota Jonathan Gathorne-Hardy. Es la primera y única biografía de Brenan, aparecida en inglés en 1992, no traducida al español hasta ahora, y que han elogiado al unísono hispanistas como Raymond Carr, Paul Preston o Ian Gibson, que no dejó de animar a su colega a que la concluyera. Su título evoca a la santa de Ávila, a quien Brenan dedicó un ensayo dejando patente su afecto por el misticismo, que le llevaría también a ocuparse e San Juan de la Cruz. Gathorney-Hardy ha sido también el responsable junto a su director, Fernando Colomo, del guión de Al sur de Granada, película en la que se revisan los primeros años de la estancia de Edward Fitzgerald Brenan en la Alpujarra granadina, en el pueblecito de Yegen donde aterrizó el 13 de enero de 1920 con dos millares de libros a lomos de unas mulas y en el que pasaría sus primeros seis años españoles. Lúcido autodidacta Su biógrafo conoció y trató a Brennan a partir de 1955, cuando éste lúcido autodidacta contaba ya 61 años. Él tenía poco más de veinte y aspiraba a convertirse en escritor. Asegura que durante las casi tres décadas de trato «aprendí mucho de su amor por la literatura y su pasión pro la vida y llegué a tomarle un gran cariño». Lo describe como un ser «sorprendente, ingenioso, sabio, simpático, generoso y, a menudo, deliberadamente provocador». Gathorne-Gardy explica en la introducción cómo temió poder aportar poco al estudio biográfico de Brenan, dado que el autor fue prolijo al hablar de su vida, lo hizo en algunos casos «con una calidad superlativa», y dejó además un cantidad ingente de cartas manuscritas de todas las épocas de su vida. Con todo, cuenta lo que Brenan calló, y trata por extenso Gathorne-Gardy tanto las aventuras personales como las literarias e ideológicas de Brenan, que a su juicio «supo entender España desde una experiencia emocional» demostrando «un conocimiento intuitivo extraordinarios de España y su gente». «Siempre se sintió inglés, pero adoraba España. Le fascinaba y le exasperaba» recuerda el biógrafo, para quien el paisaje español evocaba en Brenan los parajes sudafricanos en los que transcurrió su infancia.