Diario de León

El pintor publica «El trío calaveras», sobre tres genios víctimas del exilio

El leonés Arroyo indaga en el destino trágico de Goya, Byron y Benjamin

El cineasta Gonzalo Suárez y Arroyo en la presentación del libro

El cineasta Gonzalo Suárez y Arroyo en la presentación del libro

Publicado por
Miguel Lorenci - MADRID.
León

Creado:

Actualizado:

«Soy un pintor que escribe». Lo reitera por activa y pasiva el leonés Eduardo Arroyo, uno de los grandes de la creación plástica, que no renuncia a la palabra. Arroyo, veterano en el oficio de narrar que alterna con el de pintar, también escenógrafo y escultor, ha vuelto la escritura para indagar en los recovecos y los anhelos de tres almas gemelas con trágicos destinos. Tres geniales creadores, tres seres «melancólicos» que han sido y son para el artista de hoy compañía permanente: Francisco de Goya, Walter Benjamin y Lord Byron. Conforman para Arroyo El trío calaveras y a cada uno le dedica un ensayo concebido como «una máquina narrativa». Al poeta romántico por excelencia, al genial artista aragonés y al pensador y narrador alemán les une además de su carácter melancólico y atormentado su condición de «transterrados» hasta su trágica muerte. Los tres murieron lejos de su lugares de origen y atrapados por la angustia, la añoranza o el acoso de la intolerancia. Arroyo recorre su vidas y sus anhelos como si pintara cuadros en los tres ensayos que les dedica bajo el título de El trío calaveras (Taurus). Tres años ha dedicado a este libro que confiesa «ha sido doloroso y complicado de escribir». Ha filtrado su sensaciones, percepciones y reflexiones sobre estos tres personajes que habitan sus pensamiento desde hace no sabe cuánto tiempo. «Son amigos que no he conocido», dice el pintor. «Se convirtieron en un obsesión y reclamaron una luz que sólo podía ofrecerles en un libro que se convirtió para mí en una obligación», explicaba Arroyo al presentar un libro que ha trufado de ilustraciones, documentos y fotografías. Exilio y muerte Como el Walter Benjamin que convirtió en un arte su vagabundeo por París, dice Arroyo haber «vagabundeado» por la peripecia de sus tres protagonistas, que cruzaron Europa para acabar sus días lejos de casa. Goya murió en el exilo de Burdeos, Benjamin se quitó la vida en Port Bou (Girona) acosado por la pesadilla nazi y Byron cayó muerto en tierras de Grecia cuando luchaba por la libertad del un país naciente. «El libro es una manera de vagar con ellos por unos territorios que al mismo tiempo adoro y detesto, recorriendo Europa de la manos de estos amigos», explica Arroyo, quien a su vez concluyó el libro en largos viajes en tren en los que este internacional artista sigue cruzando el viejo continente. Le acompañan siempre unos atormentados colegas que se presentan como «calaveras descarnadas, abandonadas a su suerte en cementerios poco gloriosos». No es el primer libro de Arroyo, que alterna a menudo la paleta con la pluma. Publicó primero un heterodoxa biografía del boxeador Panamá Al Brown, luego la pieza teatral Bantam y después la recolección de reflexiones ''Sardinas en aceite''.

tracking