Música, poemas y miles de lectores despiden a Terenci Moix en Barcelona
Egipto prepara una gran despedida
El Gobierno de Egipto organizará una gran ceremonia egipcia para esparcir las cenizas del escritor Terenci Moix en Deir el Medina, entre las ruinas del poblado donde vivían los artesanos, en Luxor. El anuncio fue realizado ayer por Hamdi Zaki, consejero de Turismo de Egipto para España, que mantenía con el escritor, al que denomina «Terenci de el Nilo», una amistad desde hace 20 años. Zaki aseguró que van a tratar de que el entierro de Terenci en Egipto «sea como el se lo merece y estará acompañada de una ceremonia egipcia». Asimismo, anunció que la Oficina de Turismo de Egipto en España va a celebrar un homenaje grandioso y faraónico, 40 días después de su muerte, como costumbre faraónica que sigue en la actualidad. A este homenaje, que se celebrará en España y Egipto, invitarán a los enamorados de la literatura del escritor. Mientras tanto, con su música y poemas favoritos, la emoción a flor de piel y el calor de miles y miles de lectores tuvo lugar ayer el último adiós al escritor Terenci Moix, despedido con ternura, mucha emoción y una honda tristeza en una ceremonia civil oficiada en el Ayuntamiento de Barcelona. Fue después de que unas diez mil personas desfilaran por la capilla ardiente con los restos mortales del escritor, instalada en el Saló de Cent del consistorio barcelonés. Amigos, familiares y gentes del mundo de la cultura abarrotaron el mismo espacio y el Saló de Cróniques para ofrecer el último adiós a Terenci, cuyas cenizas se repartirán entre el Egipto de su amores y algunos rincones de la Barcelona de su infancia. El alcalde de Barcelona, Joan Clos, inició la ceremonia civil después de que se escuchasen fragmentos de las bandas sonoras de las películas Sinué el egipcio y de Blancanieves y los siete enanitos, dos de las partituras preferidas del escritor. «Terenci nos deja más de los se lleva», resumía Clos. Esa aseveración dio paso a las intervenciones de numerosas personas que estuvieron al lado del escritor desde diferentes ámbitos. Su hermana, Ana María Moix, que fue la encargada de cerrar el turno de intervenciones, leyó un poema de Miquel Moix, hermano de ambos y fallecido en 1962 a los 18 años. Hasta el último momento, Terenci vio cómo se respetaban sus últimas voluntades ya que al acto no acudió ningún político de CIU ni del PP. La ceremonia civil dio paso a los actos más íntimos a los que sólo asistieron los familiares y los amigos más cercanos. Su cuerpo fue incinerado en el Tanatorio de Les Corts y sus amigos esparcirán sus cenizas tanto en la calle de Ponent del barrio del Raval de Barcelona, donde nació, como en Alejandría y en el pueblo de Deir-el-Medina.