Abrirá sus puertas el 11 de abril y contará con reconstrucciones de sus espacios y objetos rescatados del barco
San Marcelo recordará al «Titanic» con una gran exposición interactiva
Expotitanic es algo más que una exposición al uso, ya que no presenta, como hacen otras muestras, una serie de elementos inmóviles ante la mirada del espectador para su mera contemplación, sino que invita a los ciudadanos a «sumergirse» en toda una época, un ambiente y un espacio determinados. Se trata de un excepcional montaje que hace uso de la tecnología más avanzada y de una documentación precisa y rigurosa para mostrar a los visitantes cómo era y qué supuso el Titanic para los hombres y mujeres de principios de siglo, así como para recordar en sincero homenaje a las personas que murieron en esta catástrofe marítima, la más recordada de la Historia. La exposición, de la que Diario de León es el periódico oficial, se está montando estos días en la planta baja del Consistorio viejo de la plaza de San Marcelo, lugar que acogerá una muestra que ya ha recorrido media España y que en León se abrirá el próximo viernes 11 de abril. La última expedición que descendió a las aguas del oceáno en busca del «insumergible» transatlántico para comprobar en que estado se encontraban sus restos lo hizo en el año 1986. A partir de las imágenes que se tomaron entonces, los promotores de Expotitanic comenzaron a elaborar la muestra. De esta forma, los leoneses podrán comprobar cómo era exactamente el pasillo de primera clase, los camarotes y algunas otras estancias del gran buque, cuidadosamente reproducidas con motivo de esta exposición. Y además de réplicas, el visitante también verá objetos directamente recuperados del fondo del mar e imágenes del estado actual del gigantesco barco. Con ayuda de unos auriculares, todas las personas podrán conocer hasta el último detalle del gran desastre del mítico Titanic, barco que, en su época, se consideraba el más avanzado tecnológicamente. Revivir, pues, su historia es el principal objetivo de la muestra. La exposición incluye, en sus reproducciones, hasta los últimos detalles de cada espacio, como alfombras, lámparas, paños, puertas y carteles, y además se incluyen las hélices, los diarios de la época que recogieron el suceso y diversas fotografías, así como la lista completa de las 1.503 víctimas, un elemento, que, como dice su promotor, Jesús Ferreiro, «sigue emocionando a los visitantes».