El maestro del informalismo
Antoni Tàpies es, sin duda, el artista español de mayor proyección y renombre internacional y una de las figuras cumbre del arte en la segunda mitad del sigo XX. Pintor, escultor, grabador, teórico, dibujante y ensamblador, es uno de los más destacados representantes del informalismo español y para su obra se han abierto las puertas de los más notables museos y colecciones del mundo. Su carrera se inició en los cuarenta junto a un grupo emblemático de la entonces catatónica vanguardia, Dau al set, del que formaron parte Cuixart, Pons y Tharrats, entre otros, y del que se desligaría en los cincuenta para iniciar una singular trayectoria. La crítica reitera cómo en su obra se detectan las influencias del surrealismo de Miró y Ernst, del expresionismo alemán y de los artistas dadá. También ha practicado incursiones en el Arte Póvera y el conceptualismo y la descontextualización de objetos. La materia es, desde los sesenta, el elemento más reconocible y unificador de su producción, con grandes formatos y texturas rugosas y pastosas, dando entrada en la composición a elementos como arena, piedras o paja. Los colores neutros y terrosos por los que suele optar en sus pinturas y collages acentúan esta característica. Tàpies se refiere a su obra «como un medio de búsqueda espiritual y como una meditación sobre la condición humana».