Diario de León

PAUL DOMBRECHT DIRECTOR Y OBOÍSTA

«La música barroca es sobre todo una forma de cultura»

Pocos intérpretes pueden presumir de tener una trayectoria tan rica e intensa como el director y oboísta Paul Dombrecht, una referencia absoluta en el mundo de este carismático y dulce instrumento, con el que h

El belga Paul Dombrecht, director de Il Fondamento

El belga Paul Dombrecht, director de Il Fondamento

Publicado por
Miguel Ángel Nepomuceno - LEÓN.
León

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León podrá escuchar hoy una de las obras cumbres de la cultura occidental, La Pasión según San Mateo, de Juan Sebastián Bach, con los solistas Max Ciolek (tenor), Greta De Reyghere (soprano), Steve Dugardin (contratenor), Hubert Classens (bajo), Jan Van Der Crabben (bajo) y Howard Crook (tenor), con el coro de niños Clari Cantuli, de edades comprendidas entre seis y nueve años. De su modo de entender la música barroca, sus versiones historicistas y del momento actual por el que trascurre la música, nos habla en esta entrevista. Las entradas cuestan 30 euros (platea) y 24 euros (anfiteatro). -¿Qué diferencias hay entre el oboe moderno y el barroco? -Principalmente, son diferencias de color. El oboe barroco posee un color y una expresividad muy diferente al oboe moderno y eso se nota de inmediato cuando tenemos que interpretar una partitura de la época. El sonido es otro y lo que percibe el oyente se acerca mucho a lo que era en el momento de su primera ejecución. -Respecto a literatura, ¿hay suficiente como para no preocuparse de buscar más obras?, ¿André Danican Philidor fue tal vez quien más escritos dejó al respecto? -En efecto, la literatura para este instrumento es muy rica, pero eso no quiere decir que no se tenga que indagar en la búsqueda de nuevas partituras. La mayor cantidad de esta literatura se encuentra en los siglos XVIII y XIX, mientras que en el período romántico no abunda. Con tomar sólamente las cantatas de Bach ya habría suficiente, ya que las partes de oboe tienen mucho protagonismo; sin embargo, con Philidor, se enriqueció enormemente. Sus conciertos grosos tienen una enorme importancia, aunque también escribió para otros instrumentos, pero para el oboe tiene danzas, suites, conciertos... -¿La interpretación historicista que ahora se da a las obras barrocas como la de esta noche es la panacea para escuchar esta música? -Es imposible reconstruir la forma de tocar de aquella época y el sonido producido con aquellos instrumentos, porque el picht actual (el nivel de afinación) es otro, pero eso no es lo que a mí me interesa. Lo más importante para mí es comprender cómo se interpretaba, cómo era entendida aquella música por los hombres y mujeres de ese período y cómo era escuchada a su vez por un público expectante que a veces era entendido y otras no. Eso es realmente lo que tiene importancia y no la entelequia de intentar saber con exactitud cómo sonaba un oboe, una flauta o un violín del XVIII. Si entendemos que la música barroca no es una música para escucharla con el oído del siglo XXI, acostumbrado a los fortes por encima de cualquier cosa, entonces habremos dado un importante paso en esa dirección, porque la música barroca no es fuerte, no es estridente, no es ruido más o menos afinado. La música barroca es sensibilidad, es pureza y sobre todo es una forma de cultura. -¿Cuál es la principal dificultad con la que se encuentra un intérprete de oboe barroco ante una partitura? -Ante todo, de articulación. Debe aprender muy bien a utilizar la lengua e intentar establecer las diferencias entre el forte y el piano, como en el siglo XVIII, donde esto era mucho más sutil que ahora. Hay que aprender a utilizar todas las posibilidades de este rico instrumento, que son más de las que parecen. Sucede algo parecido como cuando miramos un cuadro. Hay que ver todos los matices, las sutilezas, los puntos de vista, las técnicas... -Un grupo como Il Fondamento que usted dirige ¿con qué criterio elige las obras? -Sobre todo, viendo las características de la obra en cuestión y estudiando las posibilidades de poder incorporarla a nuestro repertorio. Procuramos igualmente no quedarnos anclados en los grandes nombres como Bach, Teleman, Purcell, Philidor..., sino que buscamos nuevas partituras, nuevas formas de aproximación a una lectura coherente y rigurosa. -¿Hasta qué punto la música barroca tiene una aceptación masiva? -El público está acostumbrado a escuchar música barroca, eso es incuestionable, pero está acostumbrado a escucharla con el picht actual, con la fuerza y el tempo propios de esta época, que no es aquella. Lo importante, siempre lo digo, es que el público aprenda a escuchar la música barroca sin tener demasiado en cuenta el instrumento. -¿Las nuevas partituras van en detrimento de los grandes maestros del pasado? -En absoluto. Cada época, cada momento, tiene su música. Los maestros clásicos están ahí y lo estarán siempre porque por eso son clásicos. Pero las nuevas técnicas, los nuevos hallazgos, los nuevos descubrimientos compositivos sólo hacen que enriquecer esta literatura.

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