Diario de León

FERIA DE SAN ISIDRO

Un bravo toro para Iván García

Iván García, en el momento de confirmar la alternativa de manos de Jesulín de Ubrique

Iván García, en el momento de confirmar la alternativa de manos de Jesulín de Ubrique

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Barquerito - MADRID
León

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Segundo torero nuevo que triunfa en San Isidro: Iván García, el último matador de alternativa salido de la escuela de Madrid. A favor de lote, porque se llevó los dos mejores toros de una corrida de Puerto de San Lorenzo muy abierta. Propia de ganadería larga. Jesulín, seguro y sin apretar en su único compromiso de San Isidro. Morante, sin relieve. El toro del regreso de Jesulín a las Ventas, un bien cortado burraco botinero, fue protestado en el primer tercio. No se sabrá nunca por qué. Encogido, echó las manos por delante y fue toro desacompasado. Tardó en calentar y se rebrincó en los primeros muletazos. El viento molestó. Jesulín, muy tranquilo, pareció tener metido el toro con una sola tanda. Y pareció creérselo. Pecó de suficiente. Y de esperar por la mano izquierda con la muleta tan atrás que el toro derrotó al rematar. Jesulín lo dejó a su aire, sin meterse a fondo con él. Ni ahogarse tampoco. Fácil pero ligero asunto. Una estocada. Y un descabello con la personal y sabia marca de Jesulín. Muchas carreras Muy alto de agujas, ofensivo, bizco y descarado, el cuarto, que buscó las tablas en carrera de salida y se fue de los capotes, resultó toro original. Muchas carreras de manso a querencia, pero se dejó pegar dos varas, se movió alegre en banderillas y, para sorpresa de muchos, tuvo en la muleta compasito y clase. Hasta que volvió a buscar las tablas. Jesulín, puro oficio, todo calma, anduvo sereno y compuesto. Sin emplearse a fondo. Como si hubiera venido a las Ventas a cumplir un encargo menos engorroso de lo previsto. Aleonadito -y por tanto, bajo de agujas, corto y de cuello poderoso-, el tercero, que tuvo un primer galope distinguido, no dio glorias. Desidiosamente lidiado, picado al relance y de cualquier manera, se sintió cercado de pronto, anduvo al sesgo y a la defensiva, enganchó mucho telas. Todo fue sumando en contra del toro. Incluso el ambiente. Muchos ruidosos recusadores por supuesta falta de trapío. Y todo a la deriva. Morante, comodón, falto de iniciativa, exageradamente al aire de un toro que no le iba porque no fue de los de verlos venir. Y el toro, parado, al fin acobardado, sin desengañar. Larguísimo y hueco todo. De quinto, y sobrero por uno del Puerto que se derrumbó en el caballo, se jugó un armado jabonero de El Serrano con plaza y buen aire. Sin pararse, Morante lo saludó muy cerrado en tablas. Sombra de algún lance nada más. Fijeza, bondad y buen tranco fueron las grandes virtudes del toro del Puerto con el que confirmó alternativa Iván García. El de más nobleza de cuanto va de feria. No se quedó en el caballo hasta la tercera vara, que lo sangró demasiado, pero salió del castigo y se empleó en banderillas con buen son. Ni pronto ni tardo, acudió a los cites, repitió, dejó estar. Motor a menos según fue gastando carburante, pero toro con una especie de temple natural. Iván, afanoso con el capote y seguro en banderillas, quiso. En la distancia, primero, y por los dos pitones; más encima luego. Sin terminar de prender al toro ni de tocarlo por delante como pedía. Se le vio torero nuevo. Justo de recursos pese a no ser el toro problema mayor. Y público arisco, impaciente, severo casi desde el primer muletazo. Vuelta de tornas Se volvieron las tornas en el último turno. Un bravo y cuajado toro de El Puerto que tuvo temple y nobleza por los dos pitones, y por los dos humilló. Y una faena de torero nuevo, sin duda, pero de mucho corazón y la cabeza suficiente como para poner al toro en su sitio y su distancia, saber tocarlo y aguantarlo en los momentos precisos, atreverse con las dos manos y, sin redondear con la espada, atacar sin volverse porque el tren pasaba en ese momento, con ese toro, y no podía escaparse. Cumplido éxito.

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