INTERFERENCIAS
El árbitro
SE LO HABRÁN pensado muy bien los guionistas cuando optaron por vestir de árbitro de fútbol al personaje en torno al que pivota la teleserie Tres son multitud . No parece de una originalidad aplastante, pero cosas más raras se vieron y la audiencia entusiasmada. Se llama Roberto y viste la piel de Jaime Blanch, que va de cuarentón aunque se acerque a los sesenta, pero eso da igual porque su profesionalidad (sobre todo en el teatro) no admite carraspeos. Apuntaba a los guionistas porque son argentinos, de ellos salió El hijo de la novia y en su país arrasaron con el serial Son amores , como un sosias de la que Tele 5 ofrece desde el lunes a la sobremesa. Todo hace suponer que triunfará aunque entre en conflicto con el culebrón Gata salvaje de La Primera , ya en su recta final (con el plus de expectación que eso representa). Triunfará si los capos de la cadena lo permiten y no les entra el telele de bailarla de franja, porque maneja con habilidad todos los ingredientes de una telecom al uso, aunque bien trabajada en personajes y situaciones. Obvio que no descubre nada nuevo, e incluso anotaría que su realización va de una ligereza quizá excesiva, como de usar y tirar, pero en Tres son multitud hay apuesta ganadora. Y un último apunte que nunca sobra: la gallega Sonia Castelo tiene un importante papel.