Publicado por
MIGUELANXO FERNÁNDEZ
León

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CONSTE QUE el sugerente titular es de Rosa María Calaf, quizá la más veterana de cuantos informan en TVE desde lugares remotos. Ahora está en Asia, como antes en el continente latino. Quizá porque la experiencia es un grado y quizá también porque para largar un carrete rutinario y canónico ya bastan los textos y grabaciones que llegan por agencias, la señora Calaf se empeña (y acierta) en que sus reportajes aporten al espectador las claves diferenciales de una cultura, la asiática en su globalidad, al tiempo que las empaqueta como noticias. Sus palabras y sus imágenes nunca golpean a la indiferencia. Anteayer se ocupó de la antipatía que las chinas tienen al color solar, léase al tueste cutáneo, ese que tanto practica nuestra civilización y sobre el que muchos occidentales planean sus vacaciones como algo innegociable. Playa o piscina para dorar el cuerpo, aunque el rey Sol no sea precisamente un aliado para la salud cuando se tira en exceso de sus rayos. Aquellas se prefieren blancas y así como entre nosotros causan furor los bronceadores y los solariums, allá son los cosméticos blanqueadores y los maquillajes en la dirección de lucir una piel de porcelana. «La blancura oculta la fealdad», nos recordó Rosa María. Fue una manera soberbia de sabotear uno de los grandes tópicos del verano.

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