Diario de León

«En el Auditorio da gusto tocar, porque se oye con toda fidelidad»

La orquesta de la comunidad ofrecerá esta tarde un concierto con obra de Ignacio Nievas, Shostakovich y Brahams, dentro de la programación del Festival Internacional de Órgano

Alejandro Posada, director de la Sinfónica de Castilla y León

Alejandro Posada, director de la Sinfónica de Castilla y León

Publicado por
Miguel Ángel Nepomuceno - león
León

Creado:

Actualizado:

Hace un año que tomó posesión de la Orquesta de Castilla y León y su labor al frente de ella ya se ha hecho notar con unas programaciones novedosas, rescatadoras y dirigidas a públicos heterogéneos, a los que sabe conquistar con su don de gentes y su proverbial seguridad en el podio. Respetado por sus músicos y aclamado por los públicos más dispares, Alejandro Posada estará hoy, a las 20.30 horas, al frente de «su orquesta» en el Auditorio de León, dentro del marco del Festival Internacional de Órgano. -¿Qué objetivos se ha fijado a corto y largo plazo al frente de la Orquesta de Castilla y León? -Cuando llegué a hacerme cargo de la orquesta, hace ahora un año, me encontré con una excelente formación, que había tenido un magnífico director, como Max Bragado, y la había dejado a punto, con un buen repertorio. Luego pasó por un período donde no había director titular y sí muchos directores invitados y esto, naturalmente, no contribuyó mucho a mantener la trayectoria y la calidad de la misma, que venían siendo excelentes. Se incrementó en 17 el número de profesores, y se logró una cuerda compacta y un sonido homogéneo y empastado. Mi principal objetivo al llegar a ella fue aumentar el repertorio, poniendo en atril obras que antes no se tocaban y autores a los que no se les prestaba mucha atención, como Richard Strauss, Mahler, Himdenmit, Bruckner. También hemos querido dirigirlo a un público más universitario, con el fin de captar aficionados e ir educando a los jóvenes en la música. Se ha comenzado un ciclo de música de cámara, donde se interpretarán repertorios que antes nunca se habían hecho. -¿Con qué criterio confecciona los programas?. -En función de lo que pueda hacer la orquesta. Por otro lado, hay que buscar nuevos repertorios, pero sin olvidar los clásicos. Al público se le puede atraer de muchas formas, pero siempre ofreciéndole calidad y no cambiando los repertorios con brusquedad. Hay que hacer que los conciertos sirvan para descubrir esas otras facetas de los compositores menos conocidas, como pueden ser obras para jazz, caso de Shostakovich, u obras de virtuosismo, como El violinista en el tejado, de Milhaud, muy poco interpretadas. -¿Piensa que los repertorios de las orquestas actuales se repiten y que existe un cierto miedo al clasicismo y van más a lo contemporáneo porque no hay referencias para compararlos? -Si y no. Lo que sucede es que no se puede uno quedar anquilosado en el pasado por ese temor. Hay que buscar nuevos horizontes y dar a conocer otras músicas de nuestro tiempo. Lo más fácil para algunas orquestas es programar lo que ya se ha tocado y no buscar nuevos derroteros. En cuanto al clasicismo, sí existe un determinado temor a ciertas obras ,porque ya hay referentes incuestionables que no se pueden eludir. Por ejemplo si usted quiere interpretar a Bach con las orquestas actuales, no tiene color al lado de los referentes con instrumentos originales y eso, se quiera o no, es insoslayable. Existe temor ya en cuanto se habla de de un Brahms, de un Strauss, de un Mahler, pero creo que no hay que tener miedo, porque para eso están, para que se les compare. -Cuando prepara una obra ¿escucha grabaciones y sigue algún modelo establecido? -Aquí sucede como cuando un escritor lee muchos libros. No es para copiar, sino para contrastar las diferentes técnicas de trabajo. Cómo resuelve los pasajes difíciles éste o aquel director, etc. Lo de intentar copiar a los grandes podría ser una buena idea, pero al final no sale, porque cada uno concibe la obra de forma distinta y además los músicos notarían de inmediato que allí habría plagio. -¿Hay cabida en su orquesta para los compositores autóctonos y los hispanoamericanos? -Desde luego. Dentro de un mes grabaremos un cedé con obras del burgalés Antonio José y en los programas procuramos incluir las de compositores de la comunidad, como Fernández Blanco, Rogelio Villar, Bretón... Respecto a los hispanoamericanos, tenemos en atril la grabación de obras de Ginastera y para el Festival de Órgano traemos la de Ignacio Nievas, un compositor nacido en el 1928  en Ciudad Real pero afincado en Puerto Rico, Romance de la Laguna Negra, que hoy podrán escuchar. Esta obra fue estrenada por la Orquesta Cásica de Madrid  y dirigida por vez primera precisamente por el maestro Odón Alonso el 23 de septiembre de 1995. Fue la obra-encargo de la tercera edición del Otoño Musical Soriano. Dentro de poco comenzaremos un programa que se llama Vuelo a Hispanoamérica, donde incluiremos obras de todos los compositores de América latina. -¿Qué importancia tienen los directores invitados? -Sirve para introducir nuevas ideas, airear la orquesta con otras propuestas y ver otros estilos de dirección. La orquesta adquiere una cultura propia y se hace más segura. -Usted ha dirigido varias veces en el Auditorio de León, ¿cómo encuentra este recinto acústicamente para las orquestas? -Creo que el Auditorio de León es uno de los mejores de España, yo personalmente me siento muy a gusto allí y los músicos también. Se escuchan entre ellos, que es lo importante, y el sonido se proyecta con fidelidad y claridad. Me parece un Auditorio precioso, donde da gusto ir a tocar.

tracking