Hallazgos que ofrecen información de primera mano
La segunda de las campañas realizadas se centró en el Teatro griego de Villa Adriana, «las primeras excavaciones que se realizan en este lugar, señala Robés, un paraje fundamental en la historia de la Arquitectura donde se pensaron, y ensayaron soluciones y concepciones arquitectónicas absolutamente revolucionarias para su época y, a la que de forma recurrente acuden los arquitectos desde el Renacimiento hasta nuestros días en busca de inspiración». La tercera fase se llevó a cabo en Testaccio, una colina artificial con la base triangular, situada cera de la margen de la orilla derecha del Tíber, en el sudeste de Roma. Su nombre deriva de la palabra latina testa, que significa tiesto y debe su origen al desecho regular de envases anfóricos de aceite que allí se hacía. Las ánforas que se encontraron en el Monte Testaccio aportan información de primera mano sobre cómo se formó y evolucionó el puerto fluvial de Roma y cómo era el comercio entre la Penísnsula Ibérica y la capital del imperio gracias al buen estado de conservación.