Con «El camino de los ingleses» logra el galardón más veterano, dotado con 18.000 euros
El escritor malagueño Antonio Soler, ganador del Premio Nadal
El periodista murciano Javier Puebla quedó finalista con la novela «Sonríe Delgado»

Fotografía de archivo del escritor malagueño Antonio Soler
El escritor Antonio Soler (Málaga, 1956) sumó el premio Nadal de novela a su brillante palmarés este martes. Soler se adjudicó el más veterano de los galardones literarios españoles y sus 18.000 euros de dotación gracias a El camino de los ingleses , que presentó con el título provisional de Sacramento y bajo el seudónimo de Miguel Dávila. Con ella inscribe su nombre en la apreciable nómina del Nadal, que celebró su sexagésima edición dedicando la velada del fallo al genio de Salvador Dalí, cuyo centenario se celebra este año. Presidió la velada el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall. El finalista fue Javier Puebla, periodista, diplomático y autor de Sonríe Delgado , mientras que el Josep Pla de narrativa en catalán recaía en el veterano crítico y escritor Robert Saladrigas, una de las voces más respetadas de la literatura catalana contemporánea que presentó La llibreta groga ( La libreta amarilla ). El camino de los ingleses gira en torno a la relaciones de un grupo de adolescentes y su tránsito a la edad adulta, por lo que cabría colocarla en el género de la novela de iniciación. «En esta novela hay poetas que no escribieron versos, un joven que persigue el fantasma de su padre, o una mujer que creyó tener Holywood a su alcance. Unos personajes que participan de los sueños ilusos de la vida que la vida entierra cada día. He querido poner un paisaje ante los ojos del lector para que página a página reconozca su retrato», eran las primeras palabras del ganador. «Nos pertenece la historia con minúscula y es la que nos construye, porque hubo y hay un tiempo para los inocentes». Soler afianza con este Nadal del 2004 el puesto de privilegio que se ha labrado en la narrativa española desde que a principios de los noventa decidió dedicarse en exclusiva a la escritura. Deudor reconocido de José Manuel Caballero Bonald, Ignacio Aldecoa, Juan Marsé o Juan García Hortelano, Soler en un «lobo estepario» que trabaja por libre y sin presiones editoriales y ha construido un singular universo narrativo en el que el protagonismo es para los perdedores. A premio por novela Esta novela que le daba la XL edición del Nadal es la sexta en su cuenta particular y casi todas las anteriores fueron distinguidas con alguno de los más jugosos premios del panorama editorial español, incluidos los premios de la crítica andaluza y nacional. Nacido en Málaga en 1956, huérfano de padre y desaforado lector, sería una larga convalecencia tras un grave accidente de automóvil la que orientara definitivamente hacia la literatura la vocación de Soler. En 1986 publica una primera colección de cuentos, Extranjeros en la noche por la que se adjudicaba los premios Jauja y Ateneo de Valladolid y que marcaba, con su reedición en 1992, el inicio de una ascendente carrera literaria. Un año después aparecía su primera novela, Modelo de pasión , que le otorgaría su primer premio grande, el Andalucía de novela. Pero sería 1995 el año de la consagración de Soler como un narrador apreciado por críticos y lectores, al publicar Los héroes de la frontera que le daba el premio de la crítica andaluza. Un galardón en el que reincidiría con su siguiente novela Las bailarinas muertas , aparecida en 1996 y que le proporcionaría primero el Herralde, del sello Anagrama, y sería después elegida por los críticos nacionales como la mejor novela del año. Hubo que esperar tres años para que Soler volviera con fuerza a la primera línea editorial con El nombre que ahora digo . Esta narración, en torno de nuevo a un perdedor en el Madrid republicano, le valdría el premio Primavera del sello Espasa. Algunos de los personajes y las misma historias de perdedores las rescataría para El espiritista melancólico aparecida en 2001 y hasta la fecha la última novela publicada por Soler. Jurado El jurado de esta LX edición del Nadal estuvo integrado por el crítico Germán Gullón, los escritores Lorenzo Silva y Ángela Vallvey -ambos 'nadales' recientes- , Antonio Vilanova y el editor Joaquim Palau. A esta edición se habían presentado un total de 337 originales. Premiando a Soler, el Nadal incide en la senda de sensatez que marcaba el premio a Lorenzo Silva con 'El alquimista impaciente', al que seguirían Fernando Marías con 'El niño de los coroneles' (2001), Ángela Vallvey con 'Estados carenciales' (2002) y Andrés Trapiello con 'Los amigos del crimen perfecto' (2003). En la misma velada se fallaba el Premio Josep Pla al que aspiraban 23 obras y cuya dotación de 6.000 euros fue para Robert Saladrigas. Era esta la XXXVI edición del Pla y el jurado lo componían Francesc Escribano, Manel Ollé, Baltasar Porcel, Maria Mercè Roca y Joaquim Palau. La obra ganadora en la anterior edición fue 'L'últim Evangeli' ('El último Evangelio') de Hèctor Bofill. 1397124194