Director, pruductor y realizador de televisión
«La tele aprovecha la libertad que hay»
El ex director general de Telecinco cree que los programas del corazón deterioran la oferta
El realizador y productor Valerio Lazarov ha sido distinguido con la Medalla de Oro al Trabajo después de cuarenta años de actividad profesional. Gracias al trabajo pudo liberarse de la dictadura rumana y, según recuerda, al llegar a la España franquista encontró que el régimen era más llevadero. Ex colaborador de Berlusconi, ex director general de Telecinco, actualmente trabaja en varios proyectos para TVE, Antena 3, Canal Nou o la Televisión de Canarias. -Su vida parece toda una aventura desde que salió de Rumanía. -No fue fácil. Me fui con una maleta medio vacía, no tenía apoyos en España, no hablaba castellano y para entenderme con la gente de aquí necesitaba un intérprete francés. -¿Por qué esa obsesión con el zoom? -Vivía el zoom como una herramienta con la cual trataba de interpretar el pulso de la juventud, de la música joven, de su forma de vivir, cosa que era desconocida para mí porque en Rumanía la juventud parecía adulta, la música joven estaba prohibida y las discotecas no existían. -¿Cómo le trató el franquismo? -España me trató bien. Mi contacto no era con el régimen sino con TVE, con los compañeros del medio con los que me entendía bien profesionalmente. La dictadura yo la sentía sólo a través del censor de TVE, quien se presentaba cuando estaba grabando con Fernando García Tola, mi ayudante entonces, que en paz descanse. Recuerdo cómo le decía que los escotes eran demasiado grandes y que las chicas no debían mover las caderas de atrás adelante. -¿Cuál ha sido el momento más difícil de su vida? -¡Uf! Han sido muchos. Empecé con los conflictos ideológicos en la televisión de Rumanía, donde presenté varias veces mi dimisión. Aquí vine esperando encontrarme el país de Dalí y Picasso, porque era lo poco que sabíamos de España en mi país. -¿Cómo recuerda la experiencia con Berlusconi? -Por una parte dolorosa y por otra extraordinaria. Dolorosa porque la pasión de mi vida ha sido mi identidad como realizador de televisión y guionista, y Berlusconi me convirtió en director general de sus producciones en Italia. Después, en España, empecé a encontrar satisfacciones en estar implicado en la organización. -¿Cómo ha cambiado la televisión? -Creo que la ficción nacional se ha ganado respeto, se ha instalado confortablemente en el paisaje audiovisual español. La televisión ha consolidado la oferta informativa, aunque es la asignatura pendiente de las privadas, de acuerdo con los datos de audiencia. Todavía los informativos de la televisión pública son imbatibles, sin entrar en los contenidos. Creo que la televisión ha aprovechado al cien por cien la libertad que existe en el país y nos atosiga con algunos programas de corazón que, para mi gusto, deterioran la oferta porque presenta como personajes de referencia a descartes de la sociedad. -¿Sigue manteniendo la pasión por su trabajo? -La mantengo. Cuando tenía 16 años y estudiaba mi pasión era poder hacer cine y después de la televisión y me siento un privilegiado. Te examinas cada día y la competencia es enorme pero no me arrepiento. -¿Sigue trabajando para la televisión rumana? -Sí. Tenemos tres programas en la televisión pública y tres en la privada.