«Lo que más me gusta es el campo abiertoy solitario y también el paisaje leonés»
La leonesa Kachús exponeuna retrospectiva en la Casa de las Carnicerías
La muestra coincide con el veinticinco aniversario de su debut como pintora

Luis Tosar, Juan Diego, Marta Etura y Manuel Gutiérrez Aragón
Este año se cumple el veinticinco aniversario del debut de Kachús como pintora. En 1974 comenzaba su carrera artística con un muestra de sus primeras obras en el Ateneo Jovellanos de Gijón. Desde entonces ha realizado más de sesenta exposiciones, algunas fuera de España, como la que ha que ha tenido lugar recientemente en la Sala Consiliare di Angera, en Italia. Kachús es una mujer llena de vitalidad, de ganas de vivir en la naturaleza para retratar su belleza, para capturar los secretos de la luz y los colores, de las brumas y el sol. «Esta exposición es un pequeño resumen de ese cuarto de siglo que llevo pintando; son por así decirlo, los paisajes de toda una vida». «Comencé a pintar de niña. En el colegio la asignatura en la que siempre sacaba sobresalientes era el dibujo. Después llegó el momento de elegir una profesión y decidí que quería ser pintora, en contra de la opinión de mis padres. que pensaban que lo del arte estaba bien como hobby, pero que no servía para ganarse la vida. Me costó mucho convencerles y cuando ya han pasado veinticinco años y compruebo que puedo vivir de la pintura, me siento feliz de haber tomado aquella decisión Aunque también reconozco que es un trabajo muy difícil y muy competitivo. Yo soy una privilegiada porque puedo hacer lo que más me gusta y dedicarme a ello a tiempo completo». Kachús vive para pintar y siempre pinta paisajes. «Lo que a más me gusta es el campo, el campo abierto y solitario. No sé si Freud diría que soy algo rara... no es que sea una persona insociable, pero realmente cuando voy al campo estoy sola y esa soledad es la que reflejo en mis cuadros». «Me gusta el paisaje leonés, aunque cuando viajo hago apuntes de todos los sitios que visito. Siempre que me enfrento con la naturaleza recibo un mensaje de belleza que intento recordar y transmitir a través de mis obras». A Kachús le gusta especialmente el otoño, pero para ella «cualquier época es buena, todas las estaciones tienen su encanto. Un mismo paisaje puede verse de muy distintas maneras según en que época e, incluso, según a que hora del día. La luz cambia a cada momento y la luz es el cómplice más importante de los pintores, por eso hay que buscar ese instante mágico y trasladarlo al lienzo». Confiesa la pintora que siempre ha sentido el cariño del público, que la visión que los espectadores tienen de sus obras es muy gratificante. «Las experiencias malas han sido muy pocas, pero también son necesarias, porque de esos pequeños fracasos se aprenden muchas cosas. Creo que en estos veinticinco años he tenido mucha suerte, por eso he seguido. Y yo no puedo decir lo de que nadie es profeta en su tierra, porque aquí, en León, es donde mejor me han recibido». Un cuarto de siglo de otoño dorados, de esplendorosas primaveras, de veranos ardientes, de inviernos blancos. Veinticinco años de paisajes, de chopos altivos, de cerezos en flor, de pueblos perdidos, de caminos ignorados, de campos de tierra y tierras de flores, toda una vida dedicada por igual a la naturaleza y a la belleza. Horario: Hasta el 25 de febrero. De lunes a viernes, de 19.00 a 21.00; festivos, de 12.00 a 14.00.