Las instituciones apenas dedican una pequeña parte del presupuesto a eventos que movilizan a miles de personas
La cultura que levanta ampollas
La cultura en León se escribe con minúsculas. Las administraciones apenas le dedican una mínima parte del presupuesto, a pesar de que algunos eventos son los únicos capaces de movilizar a una población «endémicamente» apática. Y eso que la capital de la provincia ?por no citar al resto? ha carecido de las infraestructuras mínimas. La apertura del Auditorio ha venido a demostrar que a los leoneses les interesa y mucho la buena música. La temporada de ópera es un ejemplo; apenas quedan entradas para los cuatro conciertos que ofrecerá la Ópera de Cámara de Moscú en el mes de junio. Aunque en los primeros meses las cuentas fueron negativas, la rebaja en el precio de las localidades ha atraído a más público y, consiguientemente, los ingresos por taquilla han aumentado. Curiosamente, León ha conseguido ser internacional por dos festivales de signo opuesto: el de Órgano y el Purple Weekend; cuyo futuro es ahora igualmente incierto. Samuel Rubio, director del Festival de Órgano, denunciaba la pasada semana que el anterior equipo de gobierno municipal desvió a otros fines el dinero que reciben de la Junta, al tiempo que no han cobrado las subvenciones del Ayuntamiento desde hace dos años. Con semejante «agujero», el festival tiene las manos atadas para contratar a los intérpretes que actuarán en la próxima edición. Algo parecido le ocurre al Purple, suspendido para «eliminar gastos». La política de ahorro que ha emprendido el concejal de Cultura, Alejandro Valderas, podría llevar al cierre del Centro Coreográfico, cuyos alumnos y profesores han decidido emprender movilizaciones. La cultura sigue dependiendo casi en exclusiva del Ayuntamiento, que, paradójicamente, ha recortado el presupuesto dedicado a este capítulo. El Patrimonio histórico, supuestamente tutelado por la Junta, no ha corrido mejor suerte. La Catedral ha estado años sin percibir un euro, mientras edificios como el palacio del Conde Luna amenaza con desplomarse ante la apatía de la administración. La muralla ha dado varios «avisos» sobre su penosa situación. La caída de cascotes ha sido continua. Pero su dueño, el Ministerio de Economía, sigue sin habilitar una partida para preservar esta fortificación romana.