Del soldadito a la Nancy
El Consistorio de la plaza de San Marcelo acoge «Recuerdo de una ilusión», una muestra con 500 juguetes antiguos procedentes de la colección del leonés José Antonio Quiroga La belleza de la

Los niños comprobaron las diferencias entre los juegos de ayer y hoy
Soldados de plomo, coches de chapa, muñecas de madera y goma, indios y vaqueros, cocinitas con todos sus accesorios... todos ellos han sorteado con fortuna las barreras del tiempo y miran serenos al espectador desde sus ojos de pasta de vidrio. Se trata de los juguetes de nuestros padres y abuelos, una fascinante y conmovedora exposición que ayer fue inaugurada con el atinado título de Recuerdo de una ilusión , y que se muestra hasta el 21 de marzo en el antiguo Consistorio de la plaza de San Marcelo. «Tesón, paciencia y mucha suerte», ésa es la receta del buen coleccionista. Lo dice José Antonio Quiroga de Paz, leonés y propietario de este variopinto y nostálgico conjunto de compañeros de juegos de hojalata y cartón. Más de 500 piezas de su extensa colección forman parte de la exposición que ya se puede ver en León, y que abarca desde 1860 (de esta fecha proceden unos soldaditos de pizarra que son verdaderas reliquias del juguete) hasta 1960 (cuando aparecieron las primeras y famosas muñecas Nancy). Así, cada uno de los ejemplares expuestos se encuentra convenientemente catalogado, de forma que resultan fácilmente identificables con la época en la que fueron creados. A este respecto se puede mencionar una muñeca «republicana», con el uniforme de este ejército, o un «autogiro» que nos habla del momento en el que fue creado este ingenio volador por el español Ricardo de la Cierva en 1923. Porque la gran mayoría de los juguetes mostrados aquí «son de fabricación española», dice José Antonio Quiroga, algo que redunda «en la identificación del visitante con el objeto», afirma. Cuenta Quiroga que la labor de búsqueda de nuevas piezas por parte de los «chiflados» del juguete antiguo es dura, y que el gran filón siguen siendo «las casas particulares». «En los desvanes sigue habiendo auténticos tesoros», comenta. Tesoros, los de esta exposición, que no se venden, pero cuyo poseedor está abierto a la compra de los viejos juguetes de los visitantes y curiosos que se acerquen a la muestra. «La gente -dice José Antonio Quiroga-, le da a estos juguetes un valor del que antes carecían». Horario: De lunes a viernes, de 10.00 a 13.00 y de 17.00 a 20.00.