Diario de León

Esta noche interpretarán el «Concierto de violín», de Dvorak, y la «Sinfonía nº 4», de Bruckner

El Auditorio recibe a la Sinfónica de Berlín con el mítico Eliahu Imbal

La prodigiosa violinista alemana Antje Weithass sustituye hoy a Agustín Dumay

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Miguel Ángel Nepomuceno - león
León

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La programación del Auditorio de León alcanza esta noche uno de los picos más altos en sus actuaciones, con la presencia en León de la Orquesta Sinfónica de Berlín (no confundir nunca con la Filarmónica del mismo nombre), de la mano de uno de los directores más geniales del pasado siglo y lo que llevamos de éste, como es el israelí Eliahu Imbal. Junto a ellos, la prodigiosa violinista alemana Antje Weithass que sustituyó a última hora a Agustín Dumay, anunciado en un prioncipio. El programa que esta noche ofrecen en la sala sinfónica del Palacio de Congresos está integrado por el Concierto para violín, de Dvorak y la Sinfonía nº4 Romántica, de Antón Bruckner. Hablar hoy día de Eliahu Imbal (Jerusalén 1936) es hablar de la máxima expresión de lo que significa el poseer un bagaje musical y directorial basado en algunas de las batutas más impresionantes del siglo XX que fueron sus maestros, amigos y discípulos. Desde Kurt Sanderling, con el que trabajó en la Sinfónica de Berlín cuando era ayudante, a Celibidache, Ferrara, Fourestier, Bersntein o Karajan, maestros que han dejado su huella en este hombre sencillo, riguroso y honesto, que  ha llevado a algunas de las orquestas más importantes del globo a lo más alto. Desde la Sinfónica de Franckfort, a la Sinfónica de Berlín, Viena, Nueva York, Israel¿ Inbal no ha parado de ir dejando una impronta que a lo largo del tiempo le ha convertido en maestro indiscutible e insustituible al frente de alguna de estas formaciones que como la de Berlín pasean su nombre y sus éxitos por todo el mundo. Recuerda que Celibidache le decía: «Si sabes lo que quieres, nunca te pondrás nervioso». Inbal asegura que «era un ser fascinante, a veces demasiado impulsivo y autoritario, pero absolutamente fascinante. Trabajar con él supuso en mi carrera algo inolvidable y único fue la base para poder abordar algunas partituras de manera analítica, e incluso para saber dirigirlas. Ferrara era lo contrario, todo en él estaba basado en la intuición e instinto. Nada más. Era capaz de mirar a un estudiante y saber qué capacidades tenía y trabajar sobre ello. Aún recuerdo cuando me presenté al Concurso Cantelli, donde llegué a la final, a 1a que fui justo después de haber estudiado con Celibidache, con una base muy científica. Ferrara, con quien había estudiado antes de hacer­lo con Celibidache, me dijo: Inbal, recupera tu naturaleza salvaje. En otras palabras, parecía decirme: Olvi­da todo lo que has aprendido con Celibidache, y regresa a lo que hacías cuando estudiabas conmigo. Por supuesto, al final se combinan las dos cosas. Si el estudiante tiene talento, encuentra su propio camino. Hoy por hoy, en mi forma y maneras de dirigir no es que haya mucho de Celibidache, pero el estudiar con él me proporcionó muy buena base». Elihau Imbal guarda grata memoria de cada uno de sus profesores y trata continuamente de dejar bien claro que tanto su estilo, como su manera de dirigir, como sus convicciones estéticas en nada tienen se parecen a los de sus ilustres predecesores. «La verdad es que tuve mucha suerte con mis profesores -señaló a P. de A. recientemente-. Eso sobre todo se manifiesta cuando ves a los muchos directores de hoy y su manera de trabajar, es entonces cuando me doy cuenta de que he sido un privilegiado. Bernstein, fue otra gran inspiración al igual que Mitropoulos, e incluso Kara­jan, debo admitirlo». Lugar: Auditorio Ciudad de León. Hora: 20.30. Precio: 18 euros (platea) y 12 (anfiteatro).

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