Diario de León
Publicado por
ALFONSO ORDÓÑEZ
León

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CON RESPETO y admiración para el  dramaturgo y director teatral Tadeusz Kantor utilizo su título en  el encabezamiento de estas aclaraciones a propósito de la inquina que Miguel Ángel Nepomuceno vierte sobre los responsables del Der Dämon, primera producción encargada al Centro Coreográfico de León por parte de la Fundación Siglo. Algo como lo  escrito  sólo se puede entender por  los problemas que este señor tenga  y que nada tienen que ver con el mundo del arte. Esta obra viene gestándose desde hace poco más de un año, y no ha sido un camino de rosas que fuese a recalar aquí, en León, puedo asegurárselo. En esta apuesta por la simbiósis danza-música en directo, Sabine Dahrendorf  y Pedro Halffter han canalizado las energías junto a un equipo artístico de León y de otros lugares, con la idea, entre otras, de potenciar el acercamiento del público a la danza contemporánea, así como abrir nuevas vías de creación propias. Aquí tuvieron lugar los ensayos durante dos intensos meses, y aquí se confeccionó vestuario y escenografía. La Universidad acogió la estancia de los intérpretes y León vivió un proceso de trabajo, de creación artística como pocas veces. No es suficiente, claro está. La obsesión de M.A.N.  por el disparate y la descalificación tampoco tiene precedentes. La mayor ofensa para este señor proviene, según parece, del preestreno -con perdón- en Salamanca, que acogió la pieza con entusiasmo y en uno de sus titulares como «la fuerza del espectáculo Der Damon inunda el escenario del CAEM». Descorazonados. Es probable que no haya tenido hasta la puesta en marcha del Auditorio muchas posibilidades de ver danza en León, me consta, pero dado su interés por las fichas, fechas y datos de navegante desconoce que Franz Willms era un crítico contemporáneo de Himdemith y, por tanto, en 1922 era su primera y única obra para ballet de los cuatro que compuso más tarde. Afortunadamente, no todas las personas navegan en naves incendiarias. Tal y como refleja el programa de mano, la coreografía la firma ahora Sabine, dado que mi actual responsabilidad pública no permitía lógicamente integrarme en la complejidad artística y de ensayos de la producción. La tuve en la dirección artística en 1998, y ahora como interlocutor de algo que inicié con mucha decisión y sinceridad. No busque más intrigas, señor M.A.N., que no las hay. En cuanto al poco respeto que manifiesta por los bailarines, lea las críticas de El País y La Vanguardia o El Mundo de Cataluña que tiene a su alcance en el dossier de prensa.Para que el cuerpo esté organizado y pueda moverse con un mínimo esfuerzo y máxima eficiencia se necesita mucha constancia y rigor, conciencia de cómo fijar los movimientos y sus intensidades. Muchas horas de ensayos y entrenamiento. Una vez más se escapa el apoyo a algo que quizá deberíamos defender y sostener, la suma de esfuerzos desde León para que una obra que aglutina diferentes lenguajes artísticos, generados con algunos profesionales de esta tierra, y enriquecida con otros de procedencias dispares, disfrute de recorridos y apoyos más amplios. Le recomiendo un humilde consejo en relación a la danza, y es la sentencia del pensador austriaco Wittgenstein, «de lo que no se sabe, mejor es callar».

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