«Red Hot Chili Peppers» consigue congregar a más de 30.000 seguidores en Santiago

Los Red Hot Chili Peppers en Santiago un sabor agridulce, con un concierto que pese a su calidad y espectacularidad fue corto, y el empeño de la banda quedó eclipsado por un sonido insuficiente para un auditorio como el del Monte del Gozo.

La banda norteamericana triunfó en la noche del domingo en Santiago

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Patricia de Arce - león
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En su única actuación en España dentro de la gira de su veinte aniversario, el cuarteto californiano ofreció algunos de sus míticos temas, y demostró por qué está considerado como una de las formaciones más influyentes de la música actual. Sin embargo, los 80.000 vatios anunciados por la organización parecían muchos menos en las partes altas del recinto, donde la diversión parecía no llegar y la lejanía no fue sólo visual. Se escucharon muchos silbidos por ello. Más cerca, los Red Hot no defraudan, y ante un despliegue de luces, pantallas «led» sobre el escenario o fuegos artificiales como colofón, lo importante fue en todo momento la propia banda, que vino a Santiago, a participar en este Xacobeo 2004, sin acompañamientos ni coros, todo «a pelo». Sin cumplir con la puntualidad tan reiterada por los organizadores, Red Hot Chili Peppers apareció a las once menos cuarto de la noche, al caer la última luz del sol. «Hola, cómo están?», preguntó el vocalista, Anthony Kiedis, mientras Flea, el bajo, y el guitarrista John Frusciante avanzaban los primeros acordes, acompañados de la batería de Chad Smith. Tras un comienzo suave, y después de que Frusciante se disculpara ante los miles de seguidores por el presidente de su país con un «Sorry about George Bush», el público y la banda tomaron ritmo a un tiempo, y el auditorio entró en calor con temas como Soul to squeeze o los más entonados Otherside y By the way, su último éxito, del 2002. Los temas se intercalaron con fantásticos «solos» del veterano Flea y de Frusciante, el carismático guitarrista que antes que miembro de la barra ?desde 1989? había sido su seguidor. Y mientras Smith también tuvo sus momentos para lucirse, Flea y Keidis demostraron por su parte que veinte años, no son nada: en forma para saltar y dar al público, venido de toda España, la entrega que merecen conciertos como éste.

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