La humedad deshace el barro que une las lajas de piedra de las paredes
Mientras la pizarra que cubre el tejado de la iglesia de Llamas de Cabrera se mantuvo en un estado aceptable, el templo se conservó, al menos en su estructura fundamental, pese al abandono. Pero en los últimos años las escamas de pizarra se han ido rompiendo, y la maleza se ha ido apoderando también de las piedras centenarias. Ahora el agua se filtra al interior del templo, y se cuela por las paredes; unas paredes hechas al modo tradicional de la zona: lajas de piedra unidas con barro. Al filtrarse el agua el barro se está deshaciendo, y las lajas comienzan a resbalar unas sobre otras, poniendo en peligro los cimientos del templo. Además, la humedad afecta al interior de la iglesia, y se están deteriorando tanto el artesonado de roble y nogal como los retablos y muebles del interior.