| Crónica | «Fantasmas del invierno» |
La desolación de la posguerra en la nueva novela de Mateo Díez

Luis Mateo Díez explica los pormenores de la novela
El escritor Luis Mateo Díez afronta uno de sus mayores retos literarios en su nueva novela Fantasmas del invierno , un libro ambientado en la posguerra, «tiempo de desolación, silencio y miseria», y en el que el autor regresa a Ordial, una de sus ciudades imaginarias, nacida, como la de Celama, «de los sueños». Luis Mateo Díez (Villabino, León, 1942) adelanta las líneas generales de esta obra que Alfaguara publicará en septiembre y en la que todo lo que se cuenta está rodeado de «la aureola de una leyenda oscura». Después de varios libros de relatos «las fábulas del sentimiento», como él los llama-, el escritor retoma el ritmo de la novela larga y crea una con muchos personajes, tejida en torno a varios elementos sustanciales: «la inocencia desvalida, malograda y abandonada», por una parte, y «el remordimiento, el secreto y el silencio», por otra. Académico de la Lengua, Mateo Díez no duda en calificar su nueva obra de «ambiciosa», como lo fue también para él La ruina del cielo , galardonada con el Premio de la Crítica y con el Nacional de Narrativa, y segunda parte de la trilogía dedicada a Celama. Paciencia Confiesa el autor que ha tardado mucho en «tener inventada» Fantasmas del invierno y una vez que consiguió el tono adecuado, la dejó «enfriar durante año y medio». «Hay que tener paciencia porque determinadas ficciones tienen un destino que el escritor debe saber alcanzar», añade. La Guerra Civil, dice el autor de Días del desván , «es fuente infinita de historias y es un evento que sigue teniendo grandeza épica, pero está menos contada la posguerra», y el escritor cree que ha pasado tiempo suficiente «para poder contarla de otra manera, desde una perspectiva legendaria, buscando elementos arquetípicos y alejándote de lo sociológico y testimonial». Atmósfera turbia Es desde esa perspectiva «para mí lo legendario es un poco como lo inolvidable», afirma desde la que el lector se adentra en Fantasmas del invierno , una novela «de atmósfera turbia, donde resuena el remordimiento», y una novela de un invierno de posguerra en una de esas ciudades de su provincia imaginaria que el escritor ha ido dibujando libro a libro. «Son ciudades de sombra, ciudades que se han ido del mundo y que estarían en el límite de la realidad y la imaginación»; y en ese límite, «un poco onírico», se sitúa Ordial, la localidad donde se desarrolla esta nueva novela.