Diario de León

El Instituto Leonés de Cultura analiza varias localidades para hacer una rehabilitación de entornos

La recuperación de arquitectura tradicional se centra en el barro

Santa María del Monte de Cea, Villacintor, Calzadilla o los Oteros, algunas de las candidatas

Adobe y madera, parte del paisaje de Tierra de Campos, que ahora intenta recuperarse

Adobe y madera, parte del paisaje de Tierra de Campos, que ahora intenta recuperarse

María Jesús Muñiz Prieto
León

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Los programas de recuperación de arquitectura popular que lleva a cabo la Diputación, a través del Instituto Leonés de Cultura, se centrarán el próximo año en la arquitectura del barro. Después de haber rehabilitado durante el 2003 la localidad de Forna, y a lo largo del presente ejercicio la plaza de Villar del Monte, ambas en La Cabrera, los expertos buscan ahora un pueblo de Tierra de Campos suficientemente representativo como para convertirse, con las actuaciones pertinentes, en localidad de referencia de la arquitectura realizada sobre todo con barro. Los expertos del ILC recorren estos días varias localidades, para decidir cuál será la beneficiada con las actuaciones de recuperación integral de un entorno representativo. Entre los pueblos que se barajan como posibles para llevar a cabo la intervención están Villacintor, Santa María del Monte de Cea, Calzadilla de los Hermanillos, San Bartolomé de Rueda, San Román de los Oteros, Pajares de los Oteros o Valdesar de los Oteros. En toda esta zona de la provincia el barro ha sido la materia prima más utilizada a la hora de revocar las fábricas, tanto en los entramados de madera rellenos de adobe como utilizando el adobe como fábrica única. Material singular El adobe es un material ampliamente utilizado durante siglos en la provincia, especialmente en la zona sur, que está desapareciendo del paisaje leonés de la mano de la utilización de los nuevos materiales constructivos. Elementos universales frente a materiales singulares que han provocado una uniformidad en la edificación ante la que los expertos han levantado la voz: se pierde la diversidad, y con ella una de las mayores riquezas de que ha gozado siempre la arquitectura popular leonesa. El adobe se realiza echándole agua a la tierra, añadiéndole paja trillada y sobándolo mediante pisado. La mezcla se introduce después en moldes, llamados también hornas , dejándolos secar al sol. La construcción se realiza amontonando los adobes, que se protegen con tejas. Las construcciones típicas de estas zonas, con algunas variaciones, fueron definidas por José Luis García Grinda en su obra Arquitectura Popular Leonesa como edificaciones con entramados muy elementales, con pies derechos y vigas horizontales básicas, que emplean toscas zapatas de unión y que se rellenan con fábricas de adobe. La madera empleada es sobre todo roble, que se extiende a entablados y enlatados de cubiertas que se alternan con ramajes cogidos con barro, forjados y cubiertas. Los aleros se forman con canecillos de madera, pero también con las cabezas de las vigas del forjado. Las tonalidades claras del barro forman parte inseperable del paisaje de Tierra de Campos, en el que también está presente el ladrillo; los tapines vejetales con las tejas y la piedra en formación de zócalos; así como la utilización de mezcla de canto rodado con piedras de mayor tamaño en alturas de hasta más de la mitad de la planta baja. Las actuaciones del ILC pretenden servir de referente de las arquitecturas populares más significativas de la provincia; así como ser un ejemplo para otras rehabilitaciones en estas poblaciones.

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