El edificio fue declarado Monumento Nacional en 1931
La concejala de Patrimonio, Evelia Fernández, realizó un repaso de las características del edificio, «declarado Monumento Nacional en 1931 aunque parezca mentira por la falta de protección que ha tenido durante todo este tiempo», advirtió la concejala. «Está ubicado -aseguraba Evelia- en una zona que en la época del alto medievo en León se encontraba en el centro político. Se supone que el Palacio Real estaba enfrente. Toda la plaza que hoy día ocupan las viviendas y el mercado podría ser el patio de armas». La primera construcción del palacio -medieval- de la que se tienen noticias data de los siglos XI y XII, era lo que se conocía como el palacio del Conde Muñón Muñoz. Por herencia pasaría a la familia de lo Quiñones en los siglos XIV y XV; esta familia recibiría después el título de Condes de Luna y de ahí el nombre que arrastra hasta nuestros días el palacio. «La edificación conserva una parte gótica, perteneciente al palacio primitivo, luego encontramos la torre renacentista de estilo toscano-florentino que pertenecía al proyecto que tenía el cuarto Conde de Luna. Viajaba mucho a Italia como embajador de Felipe II, allí se empapó de la grandiosidad y opulencia de los palacios italianos lo que le incitó a construir aquí uno. Comenzaría la obra y llegaría a edificar una de las torres, a su muerte su hijo concluye la obra que hoy conocemos y la otra quedaría inacabada». Distintos usos «Según Miguel Bravo Guarida -apuntó la concejala de Patrimonio-, uno de los cronistas de la ciudad, la fachada renacentista se destruye para ampliar la zona y pasando el palacio a manos de los Bazán para terminar llegando a la Fundación Álvarez Carballo que alquilaría el edificio a diversas personas». Como se puede apreciar el palacio ha pasado por todo tipo de manos pero no sería hasta una época reciente cuando tuviera lugar su más importante deterioro. En breve espacio de tiempo el palacio desempeñó varias funciones, «llegando a ser funeraria, frente de juventudes, café-teatro, mercado, y almacén de frutas lo que a favorecido el desgaste del edificio y las numerosas remodelaciones internas que ha sufrido a lo largo de los años», aseguró Evelia Fernández.