Las obras del maestro valenciano están dedicadas a los antepasados del mecenas que dona los lienzos
Joaquín Sorolla supo captar la luz del Mediterráneo de forma única. Con una de sus obras más importantes, Aún dicen que el pescado es caro , participa en el realismo social tan en boga aquellos años. Poco a poco alcanza su madurez artística, realizando en Madrid un importante número de retratos -como los de Aureliano de Beruete o María Guerrero- con los que obtiene el reconocimiento en la capital de España y en París. Su estilo luminista es admirado por todos. La luz valenciana, las gentes del pueblo y sus actividades protagonizarán sus cuadros, en los que la luz y el color, aplicado con largas pinceladas, serán los elementos principales, como bien se aprecia en Niños en la playa . Su obra más importante la realiza para la Hispanic Society de Nueva York, donde decora las paredes con paneles de temática regional española Dos de los cuadros de Sorolla son retratos, uno de su hijo Joaquin, y el tercero es de tema taurino. Las tres obras están dedicadas a los antepasados de la familia de la que procede la herencia, que tenía una relacion de amistad con muchos de los pintores de vanguardia de la epoca. Por lo que se refiere a las obras de Regoyos, una es un cuadro impresionista y otra pertenece a la serie España Negra (1888). que se considera precursora del espíritu de la generación del 98. Ambos fueron introductores del arte de vanguardia y los cuadros donados pertenecen a una epoca experimental del impresionismo.