Diario de León
Publicado por
MIGUEL ÁNGEL NEPOMUCENO
León

Creado:

Actualizado:

EL VERANO ÚLTIMO la llamé a su casa de San Marino para saber de su salud y Tina, su ama de llaves, me dijo que «la signora» estaba «muy malata» y que posiblemente no podía ponerse al teléfono. Sin embargo la  misma Renata lo cogió por la otra línea desde su habitación. Su voz era apenas un susurro y me llegaba con dificultad a través del hilo. «Estoy preparándome para cantar el último aria» me dijo, «pero estoy preparada. Lo único que siento es no poder estar más con mis amigos, pero bueno... si se conforman con mis discos, tienen para unos cuantos días». Intenté animarla diciéndole que las arias solían ser largas y mentirosas. Hablamos de temas relacionados con la lírica, de los jóvenes cantantes actuales y de la muerte de su partener más emblemático el mítico tenor  Franco Corelli, fallecido en agosto del pasado año y con el que la Tebaldi había compartido tantas noches de gloria en los principales coliseos del mundo. «Franco fue siempre un caballero y un gran amigo, y no había mujer de aquella época que no se sintiera atraído por él, era maravilloso»; y lo decía con ese tono de admiración que encerraba algo más que el cariño de colegas. Le recordé mi primer encuentro con ella en el Liceo de Barcelona después de una «Tosca» de ensueño y mi nerviosismo en la entrevista que le hice a continuación y que ella me ayudó lo indecible ya que lo que pudo haber quedado en dos preguntas, gracias a su comprensión y delicadeza, se convirtió en una entrevista de más de una hora, que a poco me cuesta la cabeza ya que los cientos de fans la aclamaban a las puertas del Liceo y en las calles adyacentes a las Ramblas. Finalizamos aquella charla telefónica con una premonición: «cuando vengas a Milán ya no estaré, así que date prisa si quieres hacerme una entrevista». Y hoy me llegó la triste noticia de su muerte. Parece que la parca se ha ensañado especialmente con los cantantes de ópera en estos días porque tras Corelli y ahora Tebaldi, el tenor Giuseppe Di Stéfano agoniza en una clínica de Mombasa desde el pasado 30 de noviembre a causa del ataque que él y su mujer sufrieron a manos de unos ladrones en su domicilio keniata. Mientras continúo asimilando la mala nueva, en mi lector de cedés suena el aria «Yo soy la humilde sierva del arte creador»  de «Adriana Lecouvreur» de Cilea, cantada por Tebaldi como nadie lo ha hecho, y como un flasback vuelve a mi memoria aquella noche en el Metropolitan con Corelli poniendo boca abajo a los más de dos millares de personas que acudimos en  extasiada peregrinación a escucharla en esa celebración mágica que sólo sucede una vez por siglo y que aquella fría tarde de marzo, gracias a «la voz de ángel», volvía a hacerse realidad corpórea. La Tebaldi ha hecho su última «fermata», el resto es admiración y silencio.

tracking