Actor
«Las películas suplen a los museos y se aprende de ellas»
El actor australiano que conquistó el mundo con «Mad Max» y ha logrado una fortuna de más de 600 millones de dólares con el polémico filme «La Pasión» confiesa las claves de su religiosidad

Mel Gibson en una de sus últimas visitas a España durante la presentación de «La Pasión»
Tras el éxito de La Pasión, Mel Gibson consiguió más de 600 millones de dólares que, como único productor, fueron a parar íntegramente a su bolsillo, lo que le sirvió para que la revista Forbes lo colocase en numero uno de la industria cinematográfica. Lleguen o no los premios, el triunfador del año que acaba de terminar es Mel Gibson, el actor australiano que conquistó al mundo con Mad Max, sorprendió como director en Bravehearth y despertó pasiones encontradas al contar la historia de Jesús en arameo. -Después del éxito de «La Pasión» ¿hasta dónde marca la religión el camino de su vida? -No soy un gurú religioso, pero creo en un poder superior a mí mismo. Si no creyese en eso, entonces llegaría a la conclusión de que yo seria Dios y eso podría convertirse en algo bastante problemático. Sólo espero que exista un ser supremo algo mejor que nosotros, por que no creo que los seres humanos lo estemos haciendo tan bien. -¿Todo en su vida se mueve alrededor de su fe? -Sí. La fe es algo muy interesante para mí. Cuando mi fe se pone a prueba puedo ser tan débil como cualquiera. No soy un santo y tampoco quiero serlo, creo en un Dios justo y en uno vengativo también. -Ha construido su propia iglesia en su casa, ¿va a misa todos los días? -No. Voy cada semana, más a menudo que antes. Supongo que con la edad comenzamos a reflexionar más acerca de la mortalidad. -¿Habla con sus hijos de la fe? - Les enseño lo mismo que me enseñaron a mí. -Tras el éxito de «La Pasión» se ha convertido en el hombre más poderoso de Hollywood, ¿estaba destinado a convertirse en una gran estrella? -Creo que hay siempre una razón por la que eres puesto en determinada posición y no sé porque estoy yo en este lugar. Tal vez mañana sea capaz de descifrar la razón -¿Ha tenido que sacrificar vida personal para mantener el éxito en su carrera? -Tu vida personal te la quitan, no la das, nadie te avisa que te la van a arrebatar pero sucede y cuando te preguntas cómo sucedió es demasiado tarde, porque no puedes recuperarla, seria como intentar volver a meter la pasta de dientes en el tubo, hay que aprender a adaptarse y no vivir lleno de pena. -Las celebridades hoy en día tienen mucha influencia en la sociedad. -Mucha de la influencia está debida en el deseo de imitar un modelo. Es horrible ver que puedo ser portada de un diario, cuando siempre hay noticias más importantes que lo que yo tenga que decir. -¿Es el cine un nuevo medio para aprender cultura? -De algún modo las películas sustituyen a los museos y se aprende con ellas, son un movimiento cultural joven, una experiencia nueva, es nuestra cultura y esta cultura se produce en masa, con un pedal que acelera el sistema haciendo que sea instantáneo al mundo entero. Cómo en Florencia en la época de Leonardo o Miguel Ángel cuando tenían que hacer algún trabajo en publico y todo el mundo se quedaba extasiado, o cuando Mozart daba un concierto en algún lugar como si fuera una nueva atracción. -¿Recuerda cuando era considerado más por su físico que por su talento? -Empecé en Australia en el teatro, donde me ofrecían personajes nada acordes a mi personalidad, que nada tenían que ver conmigo como persona o con mi imagen, y normalmente eran lo más opuesto posible a mí. Me ayudo a aprender este negocio.