Diario de León

| Entrevista | Juan José Sánchez Badiola |

«Los nacionalismos nacen a partir de un complejo de inferioridad»

El historiador leonés acaba de publicar «Los rabales de Babel y otros ensayos sobre los separatismos españoles», un libro que desmonta todas las teorías y mitos nacionalistas

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E. Gancedo - león
León

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El nacionalismo ha condicionado y sigue condicionando la vida política española, y puede decirse que cada vez de una manera más aguda e intensa. Consciente de las implicaciones que, en todos los órdenes, tiene este fenómeno, el historiador leonés Juan José Sánchez Badiola (autor de aquel celebrado Las armas del Reino ) publica ahora Los rabales de Babel y otros ensayos sobre los separatismos españoles (Visor), una obra que pone el dedo en la llaga y deja al descubierto las a veces negras fuentes de las que beben regionalismos, nacionalismos y separatismos. -Mucho se escribe actualmente sobre el nacionalismo en España; pero ¿qué intenta aportar este libro? -En él se analizan los cinco o seis pilares que suelen sustentan a este tipo de movimientos en España. Se trata de una recopilación de ensayos diversos, refundidos, que se adentran en los fundamentos ideológicos del nacionalismo; así como en sus trayectoras históricas, desde su aparición hasta nuestros días, y todo ello con un lenguaje algo barroco pero accesible. Creo que puede resultar hasta divertido. -Hace hincapié en el hecho de que esta ideología tiene implicaciones en muchos ámbitos... -En casi todos. A mi juicio, el nacionalismo tiene varios efectos perversos. En primer lugar, debilitan a España como nación, sobre todo de cara al exterior. Divide a los ciudadanos y alenta prejuicios e ideas discriminatorias por las cuales se intenta, a toda costa, diferenciar y separar una zona de las demás. -¿Y que hay, por ejemplo, de la necesidad de defender la cultura propia? -El nacionalismo, el separatismo, no consiste s implemente en reclamar una serie de derechos para un determinado lugar, sino que crea una mentalidad general, una forma de ver el mundo a veces basada en ideas absurdas, de una absurdez perfectamente comprobable. Es como cuando se censuró al Rey por llamar vascongadas al País Vasco, cuando es un nombre correcto (viene de vasconicatus ), exigiendo el de Euskadi , un auténtico aborto filológico. O la «Fundación Sabino Arana» ¿Te imaginas una fundación que se llamara «Adolfo Hitler»? Todo ello ocasiona un daño grande tanto a la cultura española como a las diferentes culturas españolas. -También aborda el tema del nacionalismo español como tal... -Claro, y es un nacionalismo como los otros, lo que pasa es que, como los separatismos están cuestionando continuamente la forma del estado, el nacionalismo español es, hoy por hoy, temeroso y vergonzante. -¿Qué causas tiene el separatismo en la población? -Se puede decir que hay dos tipos de fenómenos entremezclados. Está la gente que realmente se lo cree y que a partir del nacionalismo se forma su visión del mundo, y después están las elites económicas, esas que siempre hacen su agosto gracias a esta ideología, todo ello, además, en detrimento de otras regiones. A las elites no les interesa realmente la independencia, pero les vienen bien esas ideas. -¿Contempla también el caso específico de León? -Sí, porque hablo de todos los casos que existen actualmente en España. Se suele hablar sólo de Cataluña y el País Vasco y despreciar al resto, como si fueran nacionalismos «paletos». Hablo del nacionalismo castellanoleonés , el de la Junta y su Fundación Villalar, que es un nacionalismo como cualquier otro, ya que pretende imponer una identidad, y también del leonés como tal. Yo hablo de todos, hasta del caso gitano. -¿Que ocurre con la gente que no comparte estas ideas pero que viven en regiones muy nacionalistas? -El nacionalismo es como una religión, es muy parecido. Ambas intentan cubrir vacíos, en este caso el de la identidad, que es una necesidad humana como cualquier otra. Lo malo es que el nacionalismo reinventa la historia y suele ser muy «dual», están ellos y, enfrente, los otros. Por eso los no nacionalistas se sienten a menudo como los judíos en los comienzos de la Alemania nazi. -¿Por qué en España proliferan de ese modo? -Creo que muchos de nuestros nacionalismos proceden de un complejo de inferioridad mal resuelto. También sucede que al país entero le falta madurez. A pesar de ser una de las primeras naciones del mundo en formarse, hemos ido a contrapelo, cuando los imperios occidentales crecían y se fortalecían como países, nosotros íbamos perdiendo el nuestro. Es lo que llamo la «precocidad nacional de España», un proceso inverso al del resto de Europa. -¿Cómo ve el futuro de España? ¿Demasiado amenazado? -Todo depende de cómo actúen los gobiernos centrales, de hasta qué punto se comprometan con la idea de España o practiquen el conchabeo con las minorías nacionalistas. Hay formas de respetar todo, de vivir en armonía, en equilibrio. Además, yo me pregunto, ¿por qué hay que crear conciencias? Creo que es un fenómeno defensivo, imitativo y justificativo.

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