| Reportaje | Taller de arte en la calle |
El Quijote de las manos heridas
La escultura de Amancio sigue su construcción con el apoyo de ciudadanos anónimos. Música, teatro y literatura envuelven el mundo mágico creado por el escultor

Uno de los participantes en la reciente perfomance desarrollada junto a la imagen
Lo que comenzó con una sola piedra que un soñador hizo traer desde Sudáfrica para dar vida a otro soñador, se está convirtiendo en todo un acontecimiento social, cultural y artístico. La escultura alegórica sobre el Quijote que Amancio González levanta en la explanada de la Junta ha conseguido crear a su vez un espíritu mágico en torno a aquellos ciudadanos que se acercan para ofrecer sus manos al proyecto. Hasta ahora, parece que el objetivo inicial del proyecto se cumple cada jornada. Según afirma el artista, «pretendía sacar el taller a la calle y que la gente viera cómo se desarrolla todo el proceso de creación. En realidad es la gente quien me está sorprendiendo a mí, que se está volcando tanto como si hubiera estado esperando mucho tiempo el momento de acercarse a la piedra». Espíritu quijotesco Aunque el taller de «escultura en la calle» propuesto por Amancio esperaba un equipo de quince personas, el grupo aumenta cada día, cada hora, ante la mirada curiosa de los leoneses. El único requisito para participar es dejarse envolver por cierto carácter hidalgo, acompañados del voluntarismo extremo del escultor y sus colaboradores, cuyo único salario es la ilusión de participar en la obra. «Yo me apunté porque conocía la escultura de Amancio y me pareció una idea interesante -explica Nieves Hernández, profesora de patinaje artístico, mientras golpea una piedra en forma de hogaza-. Enfrentarte a un material tan brutal como éste hace que cada día valore más su proyecto, y me permite mirar de otra forma la escultura. Lo que hace Amancio es de verdad, persigue algo como un atleta de la escultura». Entre los miembros del equipo se pueden encontrar desde estudiantes del Bachillerato de Artes y carreras o escuelas relacionadas con la piedra, hasta escultores y encofradores profesionales. Otros voluntarios no tenían relación alguna con el mundo de la escultura. Incluso algunos de sus pequeños compañeros no superan los nueve años, como una niña que los fines de semana juega con la piedra junto a un maestro incomparable. Objetivos por cumplir En numerosas ocasiones, Amancio ha explicado que su intención cuando da vida al Quijote no es reflejar la imagen que todos tenemos de él, sino representar sus valores y que éstos dejen huella en la gente. «Lo que más me gustaría es que lo recuerden, que no les pase desapercibido y sean conscientes de que la escultura requiere mucho sacrificio y es algo vivo», -puntualiza, con el rostro cubierto por el polvo y la mirada empañada-. «Para los niños que se acercan, trato de mostrar que detrás de una escultura hay manos heridas, golpes y mucho polvo respirado». No obstante, sus compañeros de trabajo no parecen preocuparse por esos inconvenientes y así, el artista canario Manuel Cyphelly aclara que algunos trabajan sin guantes para «acariciar y sentir la piedra». Todos los golpes recibidos por manos inexpertas son menos dolorosos si contribuyen a la obra. Colaboraciones artística Esta semana, alumnos de Artes Escénicas y la pianista Marta Gómez ofrecieron una representación y un concierto alrededor de la escultura de Amancio, como si todas las ramas del Arte se pusieran de acuerdo para acompañar al proyecto. Por parte de la literatura, el escritor y colaborador del Diario Luis Artigue dejó constancia de su apoyo con palabras de admiración hacia la iniciativa: «En el Arte actual se están perdiendo los valores. Vemos la contradicción entre el Musac -millones de por medio a pocos metros de aquí- y esta labor altruista de Amancio. Esto es un acontecimiento estético y además ético, que se muestra a la gente en la calle. Para que quede claro que las cosas que se hacen sin buscar rentabilidad no sólo son importantes, sino imprescindibles». Quién sabe si el mundo literario aportará su granito de arena al Quijote en directo, con letras que dominan a la perfección. Mientras tanto, la obra sigue su crecimiento y se recoge cada día en fotografías y un documental -a pesar de todas las dificultades técnicas- que algún día será el testimonio de una escultura nacida y querida en León.