Escritor
«La mente de los marajás era más abierta que la de cualquier europeo»
El Club de Prensa del Diario de León presenta hoy en el salón de actos del Ayuntamiento al autor de «Pasión india», quien hablará de la asombrosa historia que inspiró su libro

La extraordinaria historia de Anita Delgado sorprendió en su época y sigue sorprendiendo aún hoy. La aventura de la jovencísima andaluza que en 1908 se convirtió en esposa del marajá de Kapurthala ha sido minuciosamente investigada por el escritor Javier Moro hasta alumbrar Pasión india , un libro que embarca al lector en el increíble viaje geográfico y sentimental que separa un tablao madrileño de un lujoso palacio indio. Hoy, el Club de Prensa del Diario organiza la presentación en León de esta obra, que tendrá lugar en el Ayuntamiento. -¿Qué queda hoy en día de la India que describe en su libro? -Apenas nada. Quedan los palacios, convertidos en hoteles de lujo, y algo de la cultura de aquella época, como la música. De la caza nada, porque mataron a casi todos los tigres... y queda el recuerdo, que es algo bastante omnipresente. Gandhi y Nehru se encargaron de acabar con todo aquello y convertir a la India en la mayor democracia del mundo que es hoy. -Los ingleses se dejaron «conquistar» por la India y ésta quedó fascinada por Occidente. ¿Cómo se vivía esa contradicción? -Los marajás y las clases altas de la India de entonces vivieron a caballo entre dos mundos. Admiraban una Inglaterra y una Europa que tenían un poder de atracción enorme: de allí venían los grandes trenes, los barcos, la tecnología, y entraron a formar parte de su mundillo aristocrático. Pero lo que más les atraía eran las mujeres europeas, ese era su capricho más apetecible, y también el más problemático. Era una vida un tanto esquizofrénica: en Europa se comportaban como europeos y en su país, como indios. -Dos mundos difíciles de reconciliar, ¿verdad? -Hoy en día las culturas están más cercanas, más fusionadas, todo más globalizado. Hoy hubiera sido más fácil, pero entonces mediaba un abismo. Precisamente lo que quiso hacer el marajá de Kapurthala con su matrimonio con Anita era una metáfora de ese acercamiento, fundir lo mejor de ambos mundos. -Anita no va a descubrir el verdadero amor hasta el final, ¿de qué se enamora realmente en 1908? -No creo que se pueda hablar de enamoramiento. La palabra es deslumbramiento. Anita estaba totalmente deslumbrada por el marajá. No hablaba un segundo idioma, nunca había salido de España; cuando decide aceptar la proposición que se le hace seguramente lo que deseaba era salvar de la miseria a su familia... el amor llegó más tarde. Cuando el maharajá se la lleva, apenas habían cruzado una palabra entre ambos, y creo que eso hizo aumentar su encandilamiento. De tonadillera en Madrid a princesa de un pequeño estado indio... era un salto demasiado grande. -A pesar de que el matrimonio, finalmente, no termina bien, el maharajá se comporta como un auténtico caballero. -Era un caballero. Cuando ambos se separan y ella se vuelve para Madrid, hizo que viviera como una auténtica reina. Residía en un piso de 500 metros cuadrados, con doncellas, chófer... todo ello, naturalmente, pagado por el marajá. Incluso siguieron manteniendo una relación de amistad. -Ese parece un comportamiento muy moderno. -Es que era gente muy evolucionada, incluso más avanzada que la media europea de aquel entonces. Tampoco hay que olvidar que formaban la «creme de la creme» de su sociedad, pero aún así resulta sorprendente esa actitud. -Según ha afirmado, su intención con este libro no ha sido crear nada, sino sumergir al lector en el sugerente mundo de la India... -Sí, lo que deseaba era dar a conocer la India de principios de siglo, un territorio que estaba en pleno cambio, y que ya entonces anunciaba el surgimiento de otro país distinto, la India independiente de 1947. A través de ello, de los olores, los sabores y otras experiencias, pretendo atrapar al lector en aquel universo. -Anita no deja de pensar en España cuando está en la India, y en la India cuando vuelve a Madrid. ¿Dónde está su corazón? -Entre los dos sitios. Se hizo de los dos lugares a la vez. En Madrid, cuando regresó, añoraba sobre todo la India que ella había conocido y que había desaparecido para siempre en la papelera de la historia. Pero Anita fue realmente una mujer muy valiente, porque había sufrido mucho la soledad durante su estancia en la India y había tenido que hacer frente tanto a la familia del marajá, que estaba en su contra, como a la sociedad británica. Era lista, graciosa y sin prejuicios. Luchó contra todos y al final se ganó la libertad. Era muy moderna para aquel entonces, una especie de Lady Di de la época. -¿Había estado antes en la capital leonesa? -Pues sí, porque todos los libros que he escrito los he presentado en León, y además muy a gusto, la verdad es que siempre me he sentido muy arropado por la gente de allí. Hora: 20.00. Lugar: Salón de actos del Ayuntamiento de León (Calle Alfonso V).