Diario de León

Escritor

«La España de verdad es de pueblo»

Trece años en España y ya es un castizo; este canadiense prodigioso, como le califica Carlos Herrera, advierte del peligro de perder la esencia cultural en aras del progreso

Gary Bedell, encantado con su primera visita a León sin ampollas en los pies

Gary Bedell, encantado con su primera visita a León sin ampollas en los pies

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Cristina Fanjul - león
León

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Gary Bedell, conocido como el guiri gracias a su intervención en el programa de Carlos Herrera, presenta hoy en el Corte Inglés su libro Los viajes del guiri. España en mi alma , una declaración de amor a Sevilla, a Andalucía y a este país en el que este canadiense lleva desde 1992, año en el que su carrera diplomática le llevó hasta la Expo. -Dice en su página web que la vida es corta, con lo que sólo hay tiempo para lo mejor. ¿Cómo lo consigue? -Cada vez es más difícil encontrar productos de calidad, por lo que cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de buscarlo, tanto en las relaciones personales como en los lugares que visitamos, los libros que leemos y los productos que consumimos. -¿Cómo aterrizó en España y por qué se quedó? -Llegué en 1992 para trabajar en la Expo. Era un contrato por un año, pero me quedé. Creo que siempre había llevado España dentro y fue entonces cuando lo descubrí. El día que nací debía haber mucho viento y la cigüeña no pudo parar en España. Sé que resulta extraño que un canadiense protestante y de raíces escocesas como yo piense así, pero aquí estoy. Me gusta España porque ustedes saben cómo vivir, se relacionan y se ayudan entre sí y, desde el principio, quise formar parte de esa «piña». -¿Se da cuenta de que ese carácter expansivo no es el mismo en toda España? -Es cierto que en algunas zonas de España la gente es más cerrada, pero cuando se dan cuenta de que realmente quieres conocer su cultura, sus tradiciones y aprender de ellos enseguida te abren su casa. Encuentro que realmente son todos muy parecidos; en el fondo son iguales, muy atractivos. -¿Cuánto tiempo ha dedicado a analizar cada rincón de España para escribir este libro? -Cinco años y los dos últimos de manera intensiva. Gracias a Carlos Herrera me puedo dedicar a lo que más me gusta: a viajar y escribir. Gracias a él este libro no es el que yo pensé en un primer momento, es mucho mejor; es la obra de una persona que ha cambiado a través de la experiencia vital de España. -Defíname con una palabra a andaluces, vascos, catalanes, gallegos y castellanos. -Los andaluces son pasionales, los catalanes, cautos, los vascos son una tierra de corazones partidos, los castellanos se caracterizan por su dureza y pureza. ¿Sabe? Creo que son parecidos a los canadienses. Castilla es una tierra seca y dura y esa característica ha forjado su carácter hasta el punto de que al principio dan miedo. A los gallegos les definiría como luchadores. -¿Hasta qué punto se ha involucrado en la vida sevillana? -Soy el único extranjero que ha llegado a ser costalero en Sevilla. Mi hermandad es la de los Javieres y la imagen que llevo es el Cristo de las Almas. Mis amigos me lo dicen muy a menudo: «Tú ya no eres guiri». Sé que lo seré siempre, pero cada día un poquito menos. Fíjese, soy tan español que ya me apasiona la política tanto como a ustedes. -Y ¿Cómo resolvería el problema territorial con su bagaje político y diplomático? -Mire, yo estuve en Sudáfrica enviado por mi país durante el proceso del final del apartheid y asistí a las comisiones en las que se revisaron los abusos cometidos por el régimen. Creo que un proceso similar tendría que haber tenido lugar en España durante la transición. Ahora estamos pagando políticamente que no se hiciera así y se cerraran las cosas en falso. -¿Qué le parece León? -Es la primera vez que vengo sin ampollas en los pies, con lo que me he quedado maravillado con su patrimonio, sus fiestas y la densidad de sus pueblos. -¿Conoce alguna fiesta de León? -Precisamente, mañana mismo seré uno de los que porten a la Virgen del Camino. Me siento muy honrado de poder participar en un rito de estas características, sobre todo después de saber que no volverá a celebrarse hasta dentro de 25 años. -¿Cómo siente un protestante la fe católica? -Abrazándola. Soy un converso católico. La conversión me llevó varios años, pero ahora soy un convencido. Me gusta esta manera pasional de vivir la fe. Nunca pensé cuando vivía en Canadá que llegara un día en el que acudiría a la iglesia a rezar a un Cristo. -¿Se da cuenta de que ha pasado a formar parte de la nómina de hispanistas románticos enamorados de España como Brenan o Irving? -Si, es cierto que tengo una visión romántica de España, pero la España que yo quiero está muriendo, como un perro que se desangra en la carretera. Las tradiciones, la cultura popular, toda esa riqueza se pierde y a nadie parece importarle. Es esa España que usted lleva dentro y esa es la razón por la cual he escrito este libro, que no va destinado a los extranjeros, sino a los españoles. La España de verdad es de pueblo, aunque hoy todos seamos muy modernos. -¿No echa de menos Canadá, su tierra natal? -A veces. Sobre todo los bosques y los ríos. Me gusta la sensación de perderme durante días y no ver a nadie, y eso es algo que sólo es posible allí. -¿Dónde le gustaría morir? -Carlos Herrera siempre dice que uno es verderamente feliz cuando sabe donde quiere vivir. Yo quiero vivir y morir en Sevilla. Hora: 20.00 horas Lugar: terraza de El Corte Inglés.

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