EL INVENTO DEL MALIGNO
Las necesidades del guión
ANA Obregón está que trina. Ella había pensado -porque la serie es idea suya- que el final de Ana y los siete tenía que ser una boda, como Dios manda. Pero en eso llegan TVE y la productora, Star Line, y a espaldas de la actriz muñen cuatro episodios más, prórroga sobre la duración inicialmente prevista. Y no sólo pergeñan cuatro episodios más sin contar con Ana, sino que además deciden que la Obregón no salga en ellos.¿Cómo lo van a hacer? Matando a la protagonista en un accidente de avión. Parece que Ana no estaba de acuerdo con la oferta económica para prolongar la serie, y de ahí esta ocurrencia. El caso es que Ana se siente «dolida, defraudada y decepcionada», y anuncia medidas legales contra TVE y Star Line. TVE anda tan desesperada por sus cifras de audiencia que ha caído incluso en esta locura de idear cuatro episodios de Ana sin Ana, cuatro noches de lunes con serie fantasma para estirar el éxito hasta que la goma se rompa, para exprimir el limón aunque sólo quede pellejo. Idea malévola: una Ana y los siete que terminara con boda -lo previsto por la Obregón- dejaría entreabierta la posibilidad de una segunda parte, de una nueva serie con nuevo planteamiento; por el contrario, una protagonista fallecida en accidente aéreo (que ya hay que ser siniestro, todo sea dicho) condenaría a la historia a la simple extinción, salvo que a la creadora del relato se le ocurriera hacer una versión doméstica de Ghost . Final «traumático» Ana Obregón, como es lógico, se ha enfadado mucho: que te cojan un relato tuyo y te añadan un epílogo sin consultar es algo que inevitablemente irrita al autor, y todavía irrita más si además prescinden de tu presencia. En consonancia con tal irritación, Ana ha puesto el grito en el cielo y ha prevenido a la audiencia contra el luctuoso desenlace postizo ideado por TVE, porque esta serie «la siguen millones de niños» y un final tan traumático podría crear «daños psicológicos irreversibles». Es la mejor cualidad de esta mujer: que el sentido del humor le sale de forma inadvertida y sin premeditación, como quien no quiere la cosa. Porque, desde otro punto de vista, algunos podríamos pensar que lo que realmente causa daños psicológicos es que los niños vean Ana y los siete . En todo caso, ese no es ahora el problema: objetivamente, ahora el problema es que TVE y Star Line, una cadena y una productora, cogen una narración creada por un autor y la retuercen sin el consentimiento de éste. Lo de menos es la calidad del relato; lo de más es el derecho del autor sobre su idea. Y en este sentido, la razón asiste a Ana Obregón. Lo de TVE y Star Line está muy, pero que muy feo.