Diario de León

El lugar podría ser el enterramiento del ejército de Alfonso III el Magno

La Junta ignora restos de guerreros leoneses de la batalla de Grajal

Los huesos aparecieron en una colina conocida como Carcavada hace más de un año

Imagen de parte de los restos según fueron hallados hace un año en Grajal

Imagen de parte de los restos según fueron hallados hace un año en Grajal

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Cristina Fanjul - león
León

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A finales de verano de 2004, Isaac Domínguez, un vecino de Grajal de Campos, descubrió, mientras contemplaba con un telescopio terrestre las evoluciones de las aves que anidan sobre un talud en el paraje de Carcavada, un objeto blanquecino de forma globulosa que resultó ser un cráneo humano. Los restos aparecieron a unos 150 centímetros de la cumbre de la colina, por debajo de los humus del terreno de cultivo, en una zona plenamente arcillosa con un contenido calizo o de arenisca superior al resto de la formación. Tras este hallazgo, se descubrieron más restos humanos tanto en aquel lugar como en una ladera a unos veinte metros de la primera. Los expertos que han podido ver estos vestigios han manifestado que los restos pertenecen a la época altomedieval (siglos X y XI), con lo que podrían pertenecer a guerreros leoneses que hubieran tomado parte en alguna de las batallas que, por entonces, tuvieron lugar en Grajal. El hallazgo se comunicó el año pasado a la Consejería de Cultura mediante un correo electrónico al que se adjuntaron varias fotografías sin que, hasta el momento, se hayan recibido noticias de la Junta. Hasta el día de hoy, los restos hallados se encontraban -a la espera de ser requeridos para su estudio y análisis- en un almacén del pueblo. Y es que el lugar donde se hallaron los restos pudo haber sido el lugar en el que el rey Alfonso III venció a su hermano Bermudo el Ciego, ayudado por los musulmanes. De tal manera, los vestigios descubiertos en el talud podrían pertenecer a los guerreros que perdieron la vida en esta batalla. Esta contienda pasó a la historia con el nombre de Valdenabí. La impostura de la Junta es muy llamativa si se tiene en cuenta que toda esta zona de León es un lugar muy ricoa desde el punto de vista histórico. Grajal ha estado impregnado de influencias culturales. La colonización comienza en los siglos IX y X y, antes de eso, el lugar fue habitado por los vacceos, un pueblo prerromano, por los romanos y los visigodos, a quien se adeuda el nombre de Campos Góticos. Pero fue Alfonso III el Magno quien edificó el palacio y levantó el castillo de Graliare, y el lugar se convirtió en la única villa que alcanzó el sobrenombre de «ciudad». En Grajal existió un mercado de ámbito comarcal a mediados del siglo XI pero es muy probable que éste existiera con anterioridad. A partir del siglo XI, Grajal se convierte en cabeza de condado. La cultura fue potenciada por los reyes y las autoridades eclesiales. Es el caso del monasterio de San Pelayo, fundado por el presbítero Florencio a finales del siglo X y cuya influencia fue profunda. El sitio del hallazgo El lugar donde han aparecido los restos es un talud vertical de una colina suave en forma de media luna. El talud se eleva unos 30 metros sobre el nivel del suelo, está orientado hacia el norte y en continuo retroceso debido a la erosión. Su origen es obra humana y, dada la constitución arcillosa del terreno, el lugar ha sido desde tiempos inmemoriales cantera para la extracción de áridos. Otro aspecto a tener en cuenta es lo insólito del lugar del enterramiento. La memoria de los habitantes del pueblo no alcanza a recordar que en este lugar hubiese ningún cementerio, ni ninguna otra construcción, poblado o asentamiento humano. Tampoco se recuerda que allí se hayan producido enterramientos puntuales como consecuencia de actos bélicos, epidemias, etc. Por último, hay que tener en cuenta que se trata de un punto elevado, la cima de una colina, que domina el pueblo y es visto desde cualquier casa.

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