Es uno de los elementos más significativos de cuantos custodia el templo
El BBVA presenta el libro sobre la limpieza del sepulcro de Ordoño II
La entidad financió la restauración de la tumba del monarca leonés en la girola de la Catedral

El sepulcro de Ordoño II en la Catedral se restauró el año pasado
El Cabildo de la Catedral y el BBVA presentan hoy la restauración del sepulcro de Ordoño II, una tarea que ha sido desarrollada durante dos meses por parte de expertos científicos e historiadores del arte, así como el libro que se ha publicado acerca de todo el proceso de rehabilitación. Ha sido un trabajo complicado por cuanto que el proceso de limpieza que ha logrado sacar a la luz la obra ha tenido que enfrentarse a realizar la restauración al detalle en esculturas en las que el polvo se había acumulado durante siglos. El restaurador de este tesoro catedralicio, Alfredo Álvarez Arranz, comenta que muchas de las partes parecían casi planas. «El sarcófago aparecía totalmente tapado, cubierto de un polvo que anulaba muchos de los volúmenes», afirmaba. Las zonas que más trabajo han requerido son las dos escenas que se representan en el tímpano, especialmente la superior, que corresponde al añadido del siglo XV, mientras que los mayores daños afectaban a la última policromía, realizada hace aproximadamente un siglo, mientras que los colores originales estaban mejor conservados. El proceso realizado para la recuperación del sepulcro siguió pasos muy precisos. En un primer momento se realizó una higienización de la superficie con el fin de retirar la suciedad, para aplicar a continuación una limpieza físico-química. Inmediatamente después se produjeron las fijaciones puntuales que requirió la policromía y se aplicó una protección muy suave para la pintura. La figura yacente de Ordoño II es la parte más antigua del sepulcro, del siglo XIII. Se trata, según describe Gómez Rascón, de una representación bella y tranquila, el clásico dormitio, un sueño reposado en el que la imagen del monarca se aleja mucho de aquellas otras esculturas que le representan como personaje histórico. Entre ellas, la que se guarda en el Museo Catedralicio. Sí son similares, en cambio, los atributos que luce: túnica talar ceñida a la cintura, manto sujeto con broche circular, corona real, cetro y el globo, símbolo imperial que ostentan sus sucesores. Una de las partes más características de esta representación es el perro que reposa a los pies del monarca, símbolo de la fidelidad.