Director de cine
«Será un honor para Viggo y para mí presentar 'Alatriste' en León»
El director madrileño rueda en la comarca conquense de Uclés las últimas escenas de la película que recrea las aventuras del famoso personaje literario creado por Pérez-Reverte

El realizador, durante un descanso en el rodaje de la película «Alatriste» en Uclés (Cuenca)
Pillado entre taza y taza de café después de una frugal comida y tras una de las mañanas más tórridas del rodaje de Alatriste , a casi cuarenta grados en las llanuras conquenses de Uclés, Agustín Díaz Yanes, (Madrid 1950) nos recibe con su habitual cordialidad mientras el Capitán Alatriste se encamina a grandes zancadas hacia su caravana para tomar un mate. Respetando la natural confidencialidad exigida por la productora, preguntamos a Yanes por la marcha de una película que precisamente en estos días está en los últimos golpes de manivela. -Iñigo Marcos, el productor ejecutivo, nos comentaba que la suerte había acompañado todo el rodaje.... -En efecto, todo ha ido sobre ruedas y es cierto lo que comenta Iñigo: cuando necesitábamos viento lo teníamos y cuando hacía falta que no lloviera así ocurría. Hemos tenido los elementos a nuestro favor, por lo que puedo decir que vamos en día y hora de rodaje al minuto. -Siempre se ha dicho que Díaz Yanes es un gran director de personajes, de ambientes intimistas y ésta es una película que cuenta también con grandes secuencias de exteriores, batallas y movimientos de masas. ¿Cómo ha resultado esta experiencia? -Lo más difícil es la acción, y a pesar de que nos ha resultado difícil lo hemos hecho. La suerte que he tenido es que me he rodeado de un equipo de técnicos de primera, auténticos especialistas en escenas de acción y batallas, por lo que yo sólo me he limitado a dejarme asesorar en ese aspecto de movimientos de masas. -Dado que Alatriste tiene sus raíces en el Curueño, ¿no ha sido posible rodar ninguna secuencia en León? -Lo que ha sucedido es que cuando Viggo comenzó a viajar a León nosotros ya teníamos las localizaciones. Cuando él pensó que Alatriste había nacido en esa tierra ya no era posible insertar más planos, si no, hubiéramos ido con mucho gusto a rodar allí, porque Quevedo también estuvo preso en San Marcos lo mismo que aquí en Uclés, y hubiera sido un buen motivo para rodar en esa ciudad. -¿Habría alguna posibilidad de presentar la película el año próximo en León? -Desde luego, ni Viggo ni yo tenemos problemas al respecto. Ambos estaríamos encantados de presentar Alatriste en León. Conozco muy bien esa tierra porque he ido a presentar algunas de mis películas con Carmelo Gómez, al que me une una gran amistad. En cuanto a Viggo, sé que está deseándolo y donde va Viggo voy yo. Sólo queda esperar a lo que diga la productora (momentos antes, curiosamente, Iñigo Marcos, el productor ejecutivo de la película, había comentado a este periódico que no veía ningún problema para tal evento). -Por lo que veo, Viggo ha sido para la película algo más que un actor internacional famoso que otorga prestigio al rodaje. -Desde luego, no solamente es un actor culto que habla español perfectamente y conoce al dedillo la historia de España, en concreto esta época, sino que además está tan integrado que para mí es un actor español más. Yo estoy muy acostumbrado a trabajar con actores mexicanos y nunca he distinguido entre unos y otros. Ésta es la tercera película de Agustín Díaz Yanes como director, una trayectoria cinematográfica que se remonta a 1995, cuando debuta con una película dura y controvertida como fue Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto , filme de ruptura que fue preámbulo de su siguiente trabajo tras las cámaras, Sin noticias de Dios , para llegar a esta tercera incursión cambiando completamente de tercio y adentrándose en una España del XVII, barrida por las guerras con Flandes y minada por las intrigas de personajes que en nada contribuyeron a una imagen de España distinta a la tópica leyenda negra . Director culto, reflexivo y, sobre todo, infatigable trabajador, Díaz Yanes se imbrica con la cámara como una parte más de ella. No deja aspectos a considerar por difíciles o escabrosos que sean, y pasa más de diez horas al día bajo un sol de justicia. «Alatriste -dice- es mi gran aventura, nunca había rodado con tanto presupuesto y con tantos extras, por lo que este rodaje significa un nuevo reto para mí. Lo que me he propuesto sobre todo es que la película llegue a la gente y que la motive. El resto lo dejo para la crítica».