Diario de León

Periodista

«La radio es el amante al que necesito volver cada poco»

La periodista, alejada de la pequeña pantalla, afronta en estos momentos el reto de buscar un lugar en la dura competencia de las ondas con el programa «El punto de Berlanga»

Consuelo Berlanga se forjó en la televisión como profesional como una «chica Hermida»

Consuelo Berlanga se forjó en la televisión como profesional como una «chica Hermida»

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Sofía Ruiz de Velasco - colpisa

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Consuelo Berlanga fue uno de los rostros amables de la pequeña pantalla, una profesión que se forjó como «chica Hermida» para después volar en solitario. En estos momentos afronta el reto de buscar un lugar en la dura competencia de las ondas con el programa El punto de Berlanga , espacio de los sábados en Punto Radio, un espacio en el que la actualidad se viste «con un traje de lunares». -¿Por qué la vuelta a la radio? -Siempre digo que la radio es el amante al que necesito volver cada dos por tres. Cuando me separo de él lo echo mucho de menos necesito el gusanillo de la radio. Un profesional que ha empezado en la radio no puede vivir sin ella porque es un medio apasionante, lo necesitas para realmente estar contento. -¿Radio o televisión? -Me quedo con las dos. La radio tiene un gusanillo especial. Vibro con la radio, me apasiona la radio y me gusta la cocinilla que hay detrás. La cocinilla de la tele me gusta menos pero disfruto enormemente cuando se enciende el piloto rojo. -¿Cómo lleva lo de trabajar el sábado? -Lo llevo bien. Hago un programa muy distinto porque con un programa diario te haces una bolsita de oyentes incondicionales que van a estar de un día para otro. Pero el fin de semana, y más si es solo un día, es muy complicado. Yo entiendo que me han puesto un reto muy difícil, es abrir un caminito que no está abierto. -Y ¿qué tal le va en eso de hacer camino? -Bien, bien. Lo malo es que es un melón por abrir y no sabes si va a salir bueno o malo porque la radio es muy lenta, no es como la tele que la respuesta es inmediata. Para ver resultados necesitas tiempo y si el camino es nuevo necesitas más tiempo. No se si va a dar tiempo a ver una respuesta, si voy a cambiar antes de ver la respuesta o me van a cambiar. -Supongo que eso lo dice por el último estudio general de medios. -Sí, yo quiero que me escuchen 200 y no 199. Cuantos más me vean y cuantos más me oigan muchísimo mejor. Pero la radio es un trabajo de largo recorrido. Los 100 metros lisos aquí no existen, esto es una carrera de fondo y el que mejor la sepa llevar es el que resulta caballo ganador, pero no es la historia de hoy para mañana. Lo que haya dado el EGM hoy te sirve como acicate o te sirve para saber si lo estás haciendo bien o no pero no te martiriza como la historia de la tele. Además solo llevamos nueve meses. -Y en este tiempo ¿cuál ha sido el programa más sorprendente que ha hecho? -Cuando el Papa se murió. Estaba en Ponferrada en la entrega de los micrófonos de oro y tuve la enorme fortuna de que allí estaban todos los importantes del país y en ese momento yo tenía sentado a Rodrigo Rato, al presidente del BBVA... Eran las diez y pensé: menos mal que tengo sentado aquí a lo que tengo sentado porque estaba en Ponferrada con todo el tinglado montado para una fiesta y me tocó. -¿Lo dice como algo positivo? -Claro, claro, yo vibro con la información. -¿Se ve trabajando fuera de los medios de comunicación? -Sí. Si no estuviera trabajando estaría viviendo las cosas con los medios, viéndolo en la tele, leyéndolo en los periódicos, escuchándolo en la radio. Hombre, a mí me gusta mi trabajo pero no muero por ello. He tenido más de una conversación con Luis del Olmo, o con Gabilondo acerca de esta cuestión. Le dije a Luis: vamos a ver, a ti quién te manda levantarte a las cuatro de la mañana. Pero es que ellos lo necesitan, porque lo viven de otra manera. A mi me gusta lo que hago, pero tan intensamente no. -Y, ¿qué es lo que le gusta de «El punto de Berlanga»? -Contar las cosas como las siento con la credibilidad que parece que tengo, con la sensibilidad que hay que poner a veces y con mi verdad. Me gusta hacer las cosas a mi manera, nadie me ha pedido nunca que las haga de otra forma y, probablemente, si me lo pidieran yo personalmente, diría que no.

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