Charles Nicholl narra el genio de Leonardo en el libro «El vuelo de la mente»
Con el deseo de «recuperar algo del hombre que fue» Leonardo da Vinci y de abordar su profunda grandeza desde su cotidianeidad, sin visiones hagiográficas que puedan «oscurecer su humanidad», ha escrito el británico Charles Nicholl la biografía de este genio universal, que ha titulado «Leonardo, el vuelo de la mente». El libro, un grueso volumen de 700 páginas, llega a los lectores en lengua española editado por Taurus, un año después de que Charles Nicholl, que es autor también de títulos como Rimbaud en Africa o Fronteras: Viajes por Tailandia y Birmania , lo publicara en inglés en 2004. «Leonardo era un hombre extraordinario, pero su vida se entrecruzaba constantemente con lo normal, y es precisamente en esos puntos de intersección en los que el biógrafo, el emisario enviado desde el mundo de la normalidad, puede establecer algún contacto con él», explica Nicholl en su introducción, que ha titulado La sopa se enfría , recordando precisamente el entrañable episodio de un escrito dejado por Leonardo da Vinci inconcluso -y con esa misma frase anotada-, para irse, ya anciano, a comer. Investigación Nicholl, que actualmente vive en Italia, se acerca al pintor, dibujante, inventor, anatomista, músico y filósofo que fue Leonardo, al «vertiginoso vuelo de su mente, que le permitió ver tanto y tan lejos», para tratar de dar con el hombre que se escondía tras el artista, gran parte de cuya vida ha permanecido hasta ahora en una nebulosa. El autor ha buscado por todo el mundo retazos de la vida de este genio del Renacimiento, hijo ilegítimo de un notario del pueblo toscano de Vinci -o de la cercana aldea de Anchiano- que no quiso o no pudo casarse con su madre, y ha consultado infinidad de archivos, museos y bibliotecas. Según él mismo cuenta, lo más valioso lo ha encontrado en los testimonios contemporáneos a Leonardo y, más aún, en los propios manuscritos del artista, que son numerosísimos, más de 7.000 páginas, por lo que este libro viene a ser, dice, «un estudio de Leonardo como escritor». Se conservan esos manuscritos en bibliotecas como la Ambrosiana de Milán o la British Library de Londres, en el Institut de France, de París, o en los archivos que guarda el Vaticano, y los caracteriza su diversidad, su condición de misceláneas abigarradas de diferentes asuntos.