Bach según Gutiérrez Viejo

NORBERTO
Lleno en la Catedral para escuchar la décima entrega de la integral para órgano de Bach, que Adolfo Gutiérrez Viejo, en una versión pulcra, cuidada y sufridora, ante un instrumento que de continuo juega malas pasadas a los que no logran dominarlo, supo sacarle el máximo de sus posibilidades dentro de los límites permitidos. Viejo es un antiguo conocido suyo y sabe cómo tratarlo para que aunque se le encabrite someterlo a las excelencias de su técnica. El Bach que sirvió ayer fue, como viene siendo habitual en el maestro de Lugán, un Bach cercano, sobrio y maduro, sin alharacas ni concesiones.