Diario de León

Estas segundas «Antimemorias» son fruto de sus 20 años en Europa

Echenique evoca su duro regreso a Perú con «Permiso para sentir»

Entre otras vivencias, el autor narra en este nuevo libro cómo sufrió en su propia piel el «fujimorismo»

El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, en Barcelona

El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, en Barcelona

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P. Soto - barcelona
León

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El escritor Alfredo Bryce Echenique (Lima, 1939) reivindicó ayer en Barcelona, la ciudad donde reside la mitad del año, su derecho a vivir «como un peruano cualquiera», un ciudadano que quiere «disfrutar de ser limeño, quiere ir a la playa, sin complejo de culpa; ser un peruano en Perú y un español en España. Y escribir». Así lo manifestó el autor de un Un mundo para Julius , Crónicas perdidas y Reo de nocturnidad durante la presentación de su última novela, Permiso para sentir (Anagrama), la segunda parte de sus Antimemorias , en la que el escritor peruano ajusta cuentas con el país que le vio nacer, y del que se ausentó durante 35 años, y explica con todo lujo de detalles y de forma desordenada su regreso «real» a Perú, en 1999, cuando decidió «liquidar» 20 años de vida en Europa, tras darle las gracias, y regresar a su lugar de origen. Permiso para sentir , que sucede a la primera parte de sus Antimemorias , Permiso para vivir , evoca de manera conmovedora episodios escogidos de la trayectoria vital el escritor peruano, hermosos o ingratos, pero siempre llenos de sabiduría, ironía y humor. Bajo una dictadura «atroz» Bryce Echenique señaló en su comparecencia informativa que su regreso a Perú fue «penoso», porque el país andino vivía una situación «atroz, bajo la dictadura de Fujimori, un régimen represivo, cruel y corrupto», y sufrió en su propia carne los golpes del fujimorismo , que llegó a secuestrarle. El autor de El hombre que hablaba de Octavio de Cádiz contó que «los esbirros de Fujiromi me secuestraron, pero, como les dijeron que no tenían que matarme, pues me dieron una paliza espantosa y después me tiraron en una calle como un pelele, muy dolorido«. El ex presidente peruano ordenó a sus secuaces el secuestro de Bryce Echenique, porque, según el escritor, «se pensó que iba a actuar en política». Durante los primeros tres años y medio que Bryce Echenique pasó en su Lima natal, se dio cuenta que echaba de menos Europa, «y la Lima que yo amaba, prácticamente, había desaparecido. Además sentía una rabia enorme cuando veía que muchos peruanos no se daban cuenta que el sistema de Fujimori era una tiranía totalmente podrida». Echenique explicó que el reencuentro fue muy duro, y que por este motivo tomó la decisión de «vivir la mitad del año en mi país de origen y la otra, en Europa». El escritor optó entonces por Barcelona, porque «aquí me siento sereno para trabajar y para vivir», dijo. Así las cosas, el autor quiere que los demás entiendan que «yo no voy a solucionar los problemas de Perú, porque no soy más que un escritor y un simple ciudadano». En Permiso para sentir , Bryce Echenique cuenta también la historia de la izquierda latinoamericana en París, «el mayo del 68, las relaciones con la isla de Cuba» y «la gran desilusión de la mayor parte de los artistas y escritores latinoamericanos» con la dictadura de Fidel Castro.

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