«Soy uno que viene de Robles de Laciana»
-¿Se considera un mecenas y un cicerone de la comarca de Laciana? -Para nada. Yo detesto la palabra mecenas. Creo que la gente tiene que vivir y yo estoy haciendo una serie de cosas que me interesan. Los conciertos nacieron del entusiasmo y de la colaboración de muchos amigos. Soy uno que viene de Robles de Laciana y que vive y trabaja allí. Sí que es cierto que a mi casa de Robles ha acudido mucha gente que ha descubierto este lugar tan excepcional y lo han contado. -Se quedó pequeña la plaza donde se celebran estos conciertos y anunció este verano que construiría un teatro en Robles de Laciana, ¿cómo va el proyecto? -Yo quisiera que en dos años pudiera estar en uso. Hemos estado la pasada semana con un importante arquitecto y vamos a intentar construir un escenario y unas gradas. Resultará un hecho insólito, un pueblo con un teatro para una representación anual. Este festival está adquiriendo importancia y se nos puede ir de las manos, la gente acude masivamente a las actuaciones. Es divertido pensar que es el único festival sin responsable de prensa. Bueno, el día que tenga patrocinador desaparecerá. -A pesar de este empeño por organizar actividades en la zona, ¿usted no se muestra optimista sobre el futuro de este mítico valle? -Para mí Laciana es el regreso al paraíso perdido y el único lugar de referencia. Estoy decepcionado y soy pesimista sobre su futuro, que pasa por una reordenación del Valle. No llega ninguna iniciativa. Es un lugar dejado de la mano de Dios, con una clase política absolutamente inepta, sin invenciones y no parece que vaya a mejorar. La Unesco declaró el Valle Reserva de la Biosfera y no se ha hecho nada desde entonces. No existe conciencia de su importancia y, aunque es muy complicado, tampoco han sabido resolver el problema de la minería. Se está perdiendo, incluso, la oportunidad del Parador Nacional. Sobre su ubicación se ha creado una crispación social muy importante que antes no existía, eso es malo. Además, el territorio está insoportablemente sucio. Cada uno hace lo que le da la gana.