El actor pregunta por sus «paisanos leoneses» y anuncia que pronto regresará al Curueño
Viggo Mortensen consigue que León acoja el estreno de «Alatriste»
El productor y el director anuncian que esta ciudad y Madrid serán las primeras en ver la película

Viggo Mortensen con el director David Cronemberg en la presentación de «Una historia de violencia»
La multitud que se agolpaba a las puertas del complejo de cines Kinépolis en Pozuelo de Alarcón (Madrid), para ver a Viggo Mortensen acompañado por el director David Cronemberg en la presentación su última película, Una historia de violencia, llevaba esperando más de hora y media para conseguir el mejor sitio detrás de las barreras de protección, a la espera de que apareciera el protagonista de una de las películas que ya se anuncia como de las más taquilleras de la temporada. Grandes medidas de seguridad impedían al público el acceso a las salas mientras iban llegando personalidades del mundo del celuloide. Díaz Yanes fue uno de los primeros en subir la escalinatas no sin antes posar y dedicar unas palabras a este periódico, para apuntar novedades sobre el estreno de Alatriste. «Vosotros tenéis la culpa de todo», dijo riendo el Tano, refiriéndose a las noticias aparecidas en Diario de León sobre el rodaje de Alatriste. « Vaya movida que habéis preparado, y lo mejor de todo es que Viggo y la productora están encantados con eso. Así que, ¡coño!, todos para León». Y se perdió en la cálida noche madrileña escaleras arriba, como un árabe en el desierto. Antonio Cardenal, productor ejecutivo de Alatriste afirmó que están en pleno montaje de la banda sonora de Edward Shore y que su estreno llegará en el verano del 2006. «Probablemente en julio, pero todo depende de la posproducción. Y por supuesto iremos a León una vez la hayamos presentado en Madrid». De pronto, empujones, miradas amenazadoras de los polis y guardaespaldas y revuelo de gente hacia la entrada del parking. Alguien de seguridad nos conmina a que pasemos detrás de la verja con los medios, pero la voz de uno de los productores y las miradas cómplices de los hermanos Ortiz de Tripicture, acabaron por imponer su ley: «Dejadle donde está que es el amigo de Viggo, que lo reciba él». Sin casi poder reaccionar oigo los 210 caballos que acaban de pararse a mi lado, trasportando a Mortensen y Cronemberg. Se abre la puerta izquierda trasera y aparece Viggo con un brillante traje gris marengo, mientras que Cronemberg emerge por la otra. ¿Cómo están mis paisanos? De dos zancadas se pone a mi altura y le saludo. Me abraza y me espeta sonriente: «¿Cómo están mis paisanos?». «Esperándote», le digo. «Recuerdos a todos, pronto iré». Y, sin tiempo para más, es absorbido por una multitud de fans que desde el otro lado de la valla le acosan con autógrafos, fotos y preguntas. Cronemberg no firma demasiado. Después de tres cuartos de hora de autógrafos suben hacia el vestíbulo donde les aguarda la sesión de fotos. Pero cuando están ya arriba una fan entre la muchedumbre llama a Viggo y le pide, por favor, un autógrafo. Se vuelve raudo sobre sus pasos y le firma en el bloc mientras posa. Después llega la sesión de fotos con Cronemberg y la breve presentación en la sala. «Es un placer trabajar con Cronemberg, dijo, porque además me ha dado la oportunidad de hacer uno de los papeles más difíciles de mi carrera. Creo que es una película que encierra muchos mensajes y le agradezco a David esta oportunidad tan maravillosa que me ha proporcionado», terminó diciendo Viggo. Cronemberg por su parte señaló que estaba muy satisfecho del film y «es una maravilla la acogida que ha tenido la película en España y en el mundo». El resto, con fiesta en Moma incluida, cerró la breve, pero multitudinaria estancia de Viggo en Madrid.