EL INVENTO DEL MALIGNO
«Retorno»
ANTENA 3 dedicó la otra noche un largo programa especial a anunciar el retorno de 'Aquí no hay quien viva', su serie de más éxito. No se limitó a emitir el último episodio de la temporada, como hacen otros canales. Tampoco se ciñó a repartir por sus diversos programas-baúl a los protagonistas de la serie, práctica igualmente extendida. No, no: hizo un auténtico programa especial como esos que se destinan a los grandes acontecimientos. Es verdad que el alarde no habrá extrañado a los espectadores, y menos aún a los habituales de Antena 3: la cadena lleva meses repitiendo episodios de 'Aquí no hay quien viva' con la unción que se reserva a las obras de culto, a los grandes clásicos de la historia de las artes. Y lo más impresionante es constatar cómo estas repeticiones, alguna de las cuales parece haber sido emitida más de dos veces, siguen atrayendo a importantes porciones de la audiencia. Visto desde fuera, no obstante, parece un poco desmesurado el estridente bombo (y platillo) que Antena 3 regala a la serie de José Luis Moreno. 'Aquí no hay quien viva' es un buen producto, sin duda: eficaz, bien hecho, bien pensado, con las mejores dotes de la artesanía aplicadas a la telecomedia. Pero nada más. La historia es atractiva por lo que tiene de buen despliegue de cierta comicidad popular, familiar, pero en vano se buscará en ella el menor asomo de densidad, de profundidad, menos aún de belleza. Las interpretaciones son elogiables porque se ajustan como un guante a las necesidades del relato, lo cual demuestra la aplicación de los actores y el magisterio del director, pero son forzosamente limitadas, como ocurre siempre en el repertorio cómico. Los guiones son piezas perfectas por su dinamismo, pero están al servicio de un argumento repleto de tópicos. Y la puesta en escena, tan correcta y bien construida, no puede presumir de ambición ni innovación. Respecto al argumento, a la historia que se nos cuenta, tiende a la vulgaridad con una querencia casi fatal. O sea que 'Aquí no hay quien viva' está muy bien, pero en su registro. ¿Que la serie no pretende otra cosa? Pues claro. Y por eso parece, razonablemente, tan desproporcionado el despliegue promocional de Antena 3. Al final, quien dio en la tecla justa fue Buenafuente, incorporado a este festejo que anunciaba el retorno, y que construyó una bonita pieza irónica con lluvia de serpentinas y confeti, números circenses e imágenes (¿hay que aclarar que ficticias?) de masivas reacciones alborozadas en las calles de Elche y Nueva York, fuegos artificiales incluidos. Es la gran ventaja del humorismo: te permite mantener la libertad de espíritu bajo una apariencia de sumisión.